La economía regional inició el 2026 con un crecimiento más débil de lo esperado (0,1% t/t), en un contexto de fuerte alza en los costos energéticos. A diferencia de otras economías desarrolladas, Europa presenta una mayor exposición al shock energético —tanto por su dependencia de importaciones como por la sensibilidad de su estructura productiva—, lo que amplifica los riesgos de un escenario de bajo crecimiento, con desempeños dispares entre países.
Actividad Económica – PIB

Las señales más recientes refuerzan este diagnóstico. El indicador de sentimiento económico cayó por tercer mes consecutivo, con deterioros generalizados en las principales economías. Destaca particularmente la fuerte caída en la confianza de los consumidores, junto con retrocesos en servicios y manufactura. En paralelo, el aumento del indicador de incertidumbre confirma un deterioro en las expectativas
Indicador de Sentimiento Económico – ZE

Hacia adelante, las perspectivas económicas aparecen fuertemente condicionadas por la evolución del conflicto en Medio Oriente. Tal como ha señalado Christine Lagarde, la duración del shock energético y sus efectos de transmisión siguen siendo altamente inciertos, lo que limita la visibilidad sobre el ciclo. En este contexto, es esperable que el impacto sobre la actividad se intensifique en los próximos meses, reforzando la idea de que la región se mantiene como una de las regiones más expuestas y vulnerables al shock.