El crecimiento de la economía sorprendió positivamente en el primer trimestre, con una expansión anual de 5,0%, la más alta en tres trimestres, impulsada principalmente por la fortaleza de la producción manufacturera al inicio de año, las exportaciones y el dinamismo del sector tecnológico. Este desempeño sugiere una resiliencia mayor a la esperada frente al shock externo, apoyada por avances en seguridad energética y el impulso de sectores industriales estratégicos.
Actividad Económica – PIB

(Variación anual)
Sin embargo, las cifras de marzo mostraron una pérdida de tracción en el margen, destacando la desaceleración en el comercio minorista, una moderación en la producción industrial y el debilitamiento de la inversión —especialmente en el sector inmobiliario—, reflejando una persistente divergencia entre una oferta más sólida y una demanda interna débil.
Comercio Minorista

(Variación anual)
Hacia adelante, mantenemos una visión más cauta, proyectando un menor crecimiento en los próximos trimestres, en un contexto marcado por fragilidades estructurales, destacando el bajo dinamismo del consumo, el exceso de capacidad instalada en múltiples sectores y una prolongada crisis inmobiliaria, factores que seguirán limitando la sostenibilidad de la expansión.