La decisión de Moody’s de rebajar la clasificación crediticia de EE.UU., desde “Aaa” a “Aa1” marcó un hito simbólico: por primera vez, las tres principales agencias han retirado la nota máxima al país. La agencia justificó el recorte por la persistencia de déficits fiscales elevados, el creciente peso de la deuda pública y la falta de consenso político para corregir el rumbo fiscal. La medida generó inquietud en los mercados, con caídas al inicio de esta semana de los mercados bursátiles y alzas en las tasas de los bonos del Tesoro. Aunque la perspectiva se mantiene estable, la preocupación es evidente. A mediano plazo, este deterioro puede traducirse en mayores costos de financiamiento y menor espacio para responder a shocks económicos, en ausencia de medidas de ajuste agresivas y creíbles.