Desescalamiento en Medio Oriente y rotación hacia fundamentales impulsan a los mercados.

  • El escenario en Medio Oriente evoluciona hacia un desescalamiento gradual, con avances en negociaciones y apertura del Estrecho de Ormuz, reduciendo el riesgo de disrupciones en la oferta energética.
  • La reapertura del estrecho y la caída del precio del petróleo han generado una compresión relevante de la prima por riesgo geopolítico, marcando un punto de inflexión respecto del escenario de semanas previas.
  • Este ajuste activa un canal macro clave: menores precios de la energía → menores presiones inflacionarias → mayor espacio para políticas monetarias menos restrictivas a nivel global.
  • Si bien el conflicto no está resuelto, el escenario base transita hacia uno de “conflicto contenido”, con riesgos latentes pero menores en el corto plazo.
  • Los mercados financieros han comenzado a internalizar este cambio de régimen, con alzas en bolsas, caída de tasas, debilitamiento del dólar y menor volatilidad.
  • Hacia adelante, es esperable una rotación desde factores geopolíticos hacia fundamentales, en un contexto donde el crecimiento global se mantiene resiliente y las condiciones financieras tenderían a relajarse.
  • En este entorno, vemos espacio adicional para el rally, con el S&P 500 proyectado sobre los 7.600 puntos hacia fines de año.
  • Los eventos recientes refuerzan nuestra tesis de un shock externo acotado y transitorio.
  • Para Chile, el desescalamiento debiera traducirse en un tipo de cambio más apreciado, convergiendo hacia niveles previos al inicio del conflicto.
  • Se reactiva la probabilidad de recortes de la TPM en la segunda mitad del año, en un contexto de menores presiones inflacionarias y ajuste a la baja en expectativas de corto plazo.
  • En línea con lo anterior, proyectamos caídas adicionales en tasas nominales, particularmente en la parte corta de la curva.
  • En actividad, esperamos una corrección del sesgo del mercado, que ha sobredimensionado el impacto negativo del conflicto y subestimado el impulso del alto precio del cobre.
  • El mercado accionario local debiera seguir recuperándose, con el IPSA superando los 12.600 puntos hacia fines de 2026.

Señales crecientes de moderación geopolítica

Los desarrollos recientes en Medio Oriente continúan alineándose con un escenario de moderación gradual de las tensiones geopolíticas. En los últimos días han surgido señales adicionales que refuerzan esta narrativa. Destaca la posibilidad de extender el alto al fuego entre EE.UU. e Irán por dos semanas, lo que reduciría el riesgo de una reanudación inmediata de las hostilidades y abriría espacio para avanzar en negociaciones más técnicas en torno a temas clave, como el programa nuclear iraní y la reapertura del Estrecho de Ormuz. A esto se suma la continuidad de esfuerzos de mediación internacional y la implementación de un alto al fuego temporal entre Israel y Líbano, lo que contribuye a acotar el riesgo de una escalada regional más amplia.

En esta línea, un desarrollo particularmente relevante ha sido el anuncio por parte de Irán de que el Estrecho de Ormuz se encuentra “completamente abierto” al tránsito comercial durante el período de alto al fuego, en coordinación con rutas previamente establecidas por sus autoridades. Esta señal, junto con el acuerdo de cese al fuego entre Israel y Líbano, refuerza la percepción de una descompresión efectiva del riesgo geopolítico en uno de los principales cuellos de botella energéticos a nivel global. La reapertura del estrecho reduce de forma significativa el riesgo de disrupciones en la oferta de petróleo, lo que se ha traducido en una caída relevante de su precio y en una compresión de la prima por riesgo energético.

Este ajuste no solo tiene implicancias directas sobre los mercados de commodities, sino que también abre un canal macro relevante: menores precios del petróleo alivian las presiones inflacionarias de corto plazo —particularmente en energía y transporte—, reducen el riesgo de efectos de segunda vuelta y contribuyen a anclar las expectativas de inflación. A nivel global, este entorno más benigno refuerza la expectativa de una trayectoria de política monetaria menos restrictiva, en la medida en que reduce uno de los principales riesgos alcistas para la inflación.

De la escalada al “conflicto contenido”

Si bien las señales recientes apuntan a una descompresión del riesgo, persisten focos de tensión relevantes, especialmente en torno al Estrecho de Ormuz. Aunque actualmente se mantiene abierto al tránsito comercial en el marco del alto al fuego, la situación sigue siendo frágil y sujeta a reversión, dado que no existe aún claridad respecto al alcance ni la sostenibilidad de un acuerdo más permanente en el corto plazo. A ello se suma la persistencia de presencia militar en la zona y episodios de tensión en el sur del Líbano. En este contexto, el escenario base se desplaza desde uno de escalada hacia uno de conflicto contenido, aunque con una prima de riesgo que difícilmente desaparecerá por completo en el corto plazo.

Mercados internalizan el desescalamiento

Los mercados financieros han reaccionado de forma consistente con esta evolución. A medida que se ha internalizado una mayor probabilidad de desescalamiento gradual, se ha observado una recuperación en la demanda por activos de riesgo, reflejado en el sólido desempeño de las bolsas globales, caídas en las tasas de interés, debilitamiento del dólar y una compresión generalizada de los indicadores de riesgo, incluyendo spreads de crédito y medidas de volatilidad. En paralelo, la caída del precio del petróleo refuerza la señal de una menor prima por riesgo geopolítico.

Rotación del mercado: desde geopolítica hacia fundamentales

Hacia adelante, en la medida en que el riesgo geopolítico continúe moderándose —aunque con episodios de volatilidad dada la fragilidad del equilibrio actual—, es esperable que el foco del mercado se desplace progresivamente hacia los fundamentales macro y corporativos, los que se mantienen favorables. En particular, el crecimiento económico global ha mostrado resiliencia, las condiciones financieras tenderían a relajarse y las utilidades corporativas continúan exhibiendo una dinámica positiva.

Espacio adicional para el rally

En este contexto, estimamos que la combinación de menor incertidumbre geopolítica y solidez de fundamentales seguirá apoyando el desempeño de los activos de riesgo. En particular, proyectamos que el S&P 500 podría superar los 7.600 puntos hacia fines de año, a medida que el mercado consolide este cambio de régimen desde riesgo geopolítico hacia fundamentos.

Implicancias para Chile: tipo de cambio, inflación, tasas e IPSA

A nivel local, los desarrollos recientes refuerzan de manera significativa el escenario que hemos planteado desde el inicio del conflicto —un shock intenso pero transitorio, con efectos acotados sobre las variables macrofinancieras—. En particular, el desescalamiento geopolítico debiera seguir presionando a la baja el tipo de cambio, llevándolo probablemente hacia niveles previos al inicio de las tensiones, en un contexto de menor demanda por cobertura, un precio del cobre elevado, el debilitamiento global del dólar y la recuperación de la demanda por riesgo.

Además, este entorno externo más benigno refuerza nuestra visión de que se reactivaría la probabilidad de recortes de tasas —con una baja esperada durante la segunda mitad del año—. Este escenario se vería respaldado tanto por la caída de las tasas internacionales como por un ajuste a la baja en las expectativas de inflación de corto plazo y un riesgo más acotado de desanclaje de expectativas de inflación, lo que en conjunto debiera acentuar la presión bajista sobre las tasas nominales, particularmente en la parte corta de la curva.

En materia de actividad, estimamos que los eventos recientes contribuirán a corregir el sesgo del mercado, que ha tendido a sobredimensionar el impacto negativo del conflicto sobre la economía local y, al mismo tiempo, a subestimar el impulso proveniente de un elevado precio del cobre. Una lectura más equilibrada de estos factores debiera reflejarse en mejores perspectivas de crecimiento hacia adelante.

En este contexto, y en línea con una mejora en las condiciones financieras, estimamos que el mercado accionario local debiera continuar su proceso de recuperación, con el IPSA proyectado a superar los 12.600 puntos hacia fines de 2026.