La mejora reciente de la clasificación soberana —con Fitch y S&P llevando la nota a B-— refuerza la hoja de ruta del gobierno, que apunta a recuperar grado de inversión hacia 2031. Sin embargo, aunque los spreads han caído, el costo externo sigue siendo alto, con bonos benchmark cerca de 8,6%. Pensamos que la estrategia ha sido efectiva y consistente con la disciplina fiscal, pero deja poco margen frente a shocks de mercado o volatilidad electoral, especialmente considerando vencimientos por cerca de US$25.000 millones en 2027.
