La economía mundial continúa mostrando una resiliencia mayor a la prevista pese al deterioro del escenario geopolítico. El PMI compuesto global aumentó desde 52,7 hasta 53,5 puntos en agosto, su mayor nivel en 27 meses, con una aceleración tanto de manufacturas como de servicios. Los nuevos pedidos alcanzaron su mayor ritmo de expansión en tres años, las exportaciones aumentaron por primera vez en seis meses y el empleo registró su mayor crecimiento desde 2023, señales consistentes con una expansión global todavía sólida. En paralelo, la reanudación de las hostilidades en Medio Oriente llevó nuevamente al petróleo hacia US$91 por barril, ante los riesgos sobre los flujos a través del estrecho de Ormuz, aunque hasta ahora no se observan interrupciones significativas de suministro.

El mayor precio del petróleo, junto con la resiliencia de la actividad, volvió a presionar las tasas de interés globales. En EE.UU. el Treasury a 10 años se acercó a 4,8%, mientras la tasa a 30 años retornó sobre 5,2%, revirtiendo gran parte de la caída posterior al anuncio del Tesoro de ampliar las recompras de bonos. A nuestro juicio, estos niveles continúan siendo elevados respecto de sus fundamentos de mediano plazo y reflejan, en buena medida, expectativas de alza en la tasa de interés y primas por plazo elevadas. En todo caso, si bien la fortaleza reciente de la actividad y el shock energético pueden mantener las tasas tensionadas en el corto plazo, no modifican nuestra expectativa de una convergencia gradual hacia niveles inferiores una vez que disminuya la incertidumbre, se modere la inflación y la política monetaria avance hacia una posición menos restrictiva.
