Chile: IPC de abril bajo lo esperado reduce presión sobre el escenario inflacionario

La inflación de abril sorprendió favorablemente, ubicándose en 1,3% mensual, por debajo de nuestra estimación (1,5%) y también del consenso de mercado (1,6%). Si bien el shock energético tuvo un impacto significativo sobre el registro general, su transmisión hacia componentes más persistentes fue más acotada de lo anticipado. La principal incidencia provino, como era esperable, de transporte (+8,0%; +1,01 pp.), impulsado por el fuerte incremento en combustibles —especialmente gasolina (+25,3%; +0,77 pp.) y diésel (+45,7%; +0,20 pp.)—, seguido por vivienda y servicios básicos (+0,8%; +0,14 pp.), donde destacó el alza del gas licuado. En contraste, alimentos no mostraron presión en el margen, mientras vestuario y algunos bienes tecnológicos contribuyeron a moderar el registro.

Desde la perspectiva subyacente, el panorama sigue siendo relativamente benigno. Si bien el IPC sin volátiles avanzó 0,5% mensual, su composición sugiere que una parte relevante del ajuste responde a componentes inerciales o indexados —como arriendos y algunos servicios— más que a una propagación generalizada del shock energético. Más aún, el IPC menos alimentos y energía aumentó sólo 0,3%, mientras alimentos no registraron variación mensual, lo que sugiere que, por ahora, el shock sigue concentrado principalmente en efectos de primera vuelta, sin señales concluyentes de contagio inflacionario amplio.

En este contexto, y bajo la premisa de que el shock energético comenzará a disiparse gradualmente en los próximos meses, hemos revisado a la baja nuestra proyección de inflación para fines de 2026 desde 4,1% a 3,9%, proyectando variaciones mensuales de 0,35% en mayo y -0,23% en junio.

Implicancias para el mercado de renta fija

La sorpresa inflacionaria favorable de abril y, especialmente, la evidencia de una transmisión acotada hacia componentes subyacentes refuerza nuestra visión de que el shock inflacionario asociado al alza en energía tendrá un carácter mayormente transitorio. En este contexto, anticipamos una compresión de breakevens inflacionarios y una recomposición de portafolios a favor de instrumentos nominales y en desmedro de papeles indexados a la UF, cuyo atractivo relativo debería disminuir a medida que se moderan las expectativas inflacionarias.

Adicionalmente, la trayectoria actualmente implícita en el mercado swap —que continúa incorporando un sesgo restrictivo para la TPM— podría comenzar a corregirse si se consolida la percepción de un shock transitorio y una inflación subyacente contenida. En nuestro escenario base, seguimos esperando que el Banco Central retome recortes hacia la segunda mitad del año, en contraste con la expectativa implícita en las tasas swap. La combinación de menores expectativas inflacionarias y una trayectoria monetaria menos restrictiva debería traducirse en presiones bajistas sobre la curva nominal, particularmente en los tramos corto e intermedio, manteniendo un escenario favorable para la renta fija nominal. A ello se suma que las tasas nominales aún se ubican en niveles elevados respecto de aquellos consistentes con nuestro escenario macro, reforzando el atractivo del activo.