ESTADOS UNIDOS
Si bien la inflación subyacente estuvo en línea con lo esperado, el mercado mantiene su preocupación ante la posibilidad de una política restrictiva por un período de tiempo prolongado.
En septiembre, la variación mensual del IPC llegó a un 0,4%, una décima por sobre lo esperado. En buena medida, ello fue consecuencia de un nuevo y fuerte aumento en los precios de la energía. De hecho, el precio de la gasolina aumentó un 2,1% en el período, luego del alza de casi un 11,0% el mes previo. Por su parte, la medida subyacente del IPC tuvo un aumento mensual de 0,3%, en línea con el consenso de mercado. En todo caso, la mayor sorpresa provino de la aceleración en el componente de servicios s/energía, especialmente de arriendo, dando cuenta de un fuerte e inusual aumento en las estadías en hoteles. Hacia delante, una moderación de esta categoría es clave para consolidar la trayectoria de la inflación subyacente. Respecto a ello, la reciente caída en los nuevos contratos de arriendo permite mantener un tono optimista. Con las cifras de septiembre, las respectivas tasas de inflación anual quedaron en un 3,7% la del IPC, similar al dato previo, y en un 4,1% la del IPC subyacente, dos décimas menos que el dato de agosto. En tanto, sus medidas de tendencia tuvieron resultados mixtos, aunque su trayectoria sigue siendo declinante.
Gráfico N° 3: Inflación Anual

La minuta reafirmó el endurecimiento del tono restrictivo de la FED.
De acuerdo con la minuta correspondiente a la reunión del 20 de septiembre, en la cual los miembros de la FED dejaron inalterada la tasa de fondos federales, la economía se está expandiendo a un ritmo sólido, el mercado laboral está alcanzando un mejor equilibrio y la inflación, aunque se ha moderado, todavía está por encima del objetivo. Además, el documento señaló que la mayoría de los miembros consideraban que un aumento más de las tasas probablemente sería apropiado para apoyar el proceso de convergencia de la inflación objetivo del 2,0%, mientras que algunos indicaron que no serían necesarios nuevos aumentos. Sin embargo, todos coincidieron en que la política monetaria debería seguir siendo restrictiva durante algún tiempo. De hecho, 12 de 19 funcionarios proyectaron un aumento más este año, mientras que la mediana de las estimaciones mostró que los miembros esperaban menos recortes de tasas en 2024 y 2025. Los participantes señalaron también que era importante equilibrar el riesgo de un ajuste excesivo con el riesgo de un ajuste insuficiente.
De acuerdo con los miembros de la FED, la trayectoria futura de la economía se considera altamente incierta y muchos señalaron que la volatilidad de los datos y las posibles revisiones de las cifras, o la dificultad de estimar la tasa de política neutral, respaldan el argumento para proceder con cuidado al determinar el alcance de las políticas adicionales. Finalmente, los participantes indicaron que esperaban que los datos que llegarían en los próximos meses ayudarían a aclarar en qué medida continuaba el proceso de desinflación.
Sin embargo, la reciente escala en las tasas de los bonos del Tesoro llevó a algunos miembros a moderar su tono.
El vicepresidente de la FED, Philip Jefferson, indicó que los miembros están en condiciones de proceder con cuidado tras la fuerte escalada de los rendimientos de los bonos del Tesoro. En tanto, Lorie Logan, presidenta de la FED de Dallas, señaló que el reciente aumento de las tasas de los bonos soberanos puede significar una menor necesidad de nuevos ajustes en la política monetaria. De la misma forma, Susan Collins, presidenta de la FED de Boston, indicó que los funcionarios están adoptando un enfoque más paciente ahora que las tasas están en su punto máximo o cerca de él, mientras su homólogo de Atlanta, Raphael Bostic, señalo que la FED no necesita seguir ajustando su política a menos que el proceso desinflacionario se estanque. En tanto, el gobernador Christopher Waller dijo que la FED podría tomar una postura de “esperar y mirar” antes de tomar una decisión a medida que los mercados financieros se ajustan. Los comentarios sugieren que varios miembros están comenzando a concentrarse en las implicancias de la escalada de las tasas de los bonos del Tesoro.
Moody´s advierte del riesgo asociado a los masivos vencimientos de deuda en bonos “basura”.
La agencia estimó que las empresas en EE.UU. con calificación “basura” enfrentan vencimientos por cerca de US$1,9 trillones entre el 2024 – 2028, cifra que implica un alza de 27% respecto a los vencimientos del período 2023 – 2027. El informe señaló que dicho aumento refleja mayores vencimientos de líneas de crédito renovables, préstamos y bonos y se produce en medio de condiciones macroeconómicas y crediticias débiles. Ello aumenta significativamente el riesgo de refinanciamiento y de default de este segmento de compañías. En este contexto, Moody´s estimó que la tasa de incumplimiento del rating especulativo alcance un máximo de 5,6% al inicio de 2024. Además, Moody´s indicó que las empresas con calificaciones B3 y B2 tuvieron dificultades para refinanciar la deuda existente y emitir nueva deuda en la última parte de 2022 y durante el 2023, notando que los mayores costos de financiamiento, el crecimiento más lento y condiciones crediticias más restrictivas hacen que este grupo sea particularmente vulnerable a rebajas de calificación y reestructuraciones.
A pesar de las mayores tasas de interés, persiste el dinamismo en la emisión de bonos de compañías con grado de inversión.
Las nuevas emisiones de deuda en el mercado de bonos con grado de inversión superaron en lo que va del año el US$1 trillón, apreciándose un dinamismo similar al observado en el 2022, cuando las emisiones alcanzaron dicho hito a principios de octubre. El mercado estima que aun quedarían cerca de US$200 billones de colocaciones en lo que resta del año. El ritmo de colocaciones está sorprendiendo al mercado, más aún cuando las tasas de interés son más elevadas. En todo caso, las empresas han reaccionado a dicho aumento emitiendo bonos con vencimientos menos largos.
ZONA EURO
La actividad industrial repuntó en agosto, aunque sus tendencias y perspectivas siguen siendo débiles.
El indicador de actividad industrial registró en el mes de agosto un crecimiento mensual de 0,6%, resultado que estuvo muy por encima del 0,1% de avance anticipado por el mercado. Ello fue principalmente consecuencia de un repunte en la producción de bienes de consumo durable. En tanto, desde la óptica de los países integrantes de la ZE, notamos las débiles señales en las principales economías, las cuales fueron compensadas por alzas en la industria de países más pequeños, especialmente Irlanda. Elo podría ser el reflejo de shocks puntuales. Además, el buen dato de agosto vino luego de una caída de 1,3% en julio, cifra que fue más negativa de lo contenido en la publicación anterior. Con ello, persiste la tendencia declinante que se aprecia desde la segunda mitad de 2022, en línea con la señal contractiva que se deprende del PMI Manufacturero.
Gráfico N° 4: Producción Industrial

El Banco Central Europeo (BCE) acentúa su vigilancia sobre los bancos comerciales y su exposición al sector inmobiliario.
Trascendió que el BCE habría solicitado a los tasadores de propiedades que expliquen como realizan sus valorizaciones en un contexto en que el flujo de transacciones se ha reducido de forma significativa. La preocupación del BCE tiene su origen en la lentitud con que los bancos actualizan el valor de sus garantías asociadas a créditos en el sector inmobiliario comercial. El BCE señaló hace algunos meses que en sus inspecciones notaron que la valoración de las garantías es un punto de debilidad para muchos bancos, notando que algunas empresas no actualizan los informes de tasación.
El BCE en alerta tras la mayor percepción de riesgo relativo en Italia.
El spread entre la tasa de los bonos soberanos a 10 años de Italia y Alemania se incrementó significativamente en los últimos meses, alcanzando uno de sus niveles más altos en lo que va del año. Los activos italianos han estado bajo escrutinio del mercado luego de los intentos fallidos para gravar a los bancos y tras un presupuesto fiscal presentado por el gobierno de Giorgia Meloni que fue caracterizado por Fitch Ratings como un paquete de flexibilización significativa. A ello se sumó el comentario de varios agentes del FMI instando a un esfuerzo adicional para contener la carga de la deuda. Frente a ello, varios miembros del BCE señalaron que se encuentran en alerta ante dicha escalada, aunque notaron que el organismo tiene las herramientas como para contener cualquier acentuación de las tensiones en los spreads.
Gráfico N° 5: Spread Tasas a 10 Años Italia – Alemania
