ESTADOS UNIDOS

El indicador líder del Conference Board (ILCB) profundizó su caída. Ello es consistente con un desempeño débil de la economía durante el segundo semestre.

En junio, el ILCB registró una contracción mensual de 0,7%, ligeramente por debajo de lo esperado, completando con ello el quinceavo mes consecutivo de caídas. En el margen, dicho desempeño fue consecuencia de un deterioro en las expectativas de los consumidores respecto a las condiciones de los negocios, la caída en el componente de nuevas órdenes del reporte ISM, la ampliación del diferencial negativo en la curva de tasas, el endurecimiento de las condiciones crediticias y los permisos de edificación de vivienda. Con el dato de junio, la velocidad de crecimiento del ILCB, medida a partir de la variación semestral anualizada, llegó a un -7,0%, resultado consistente con nuestra visión de una moderada contracción de la economía durante los dos últimos trimestres de 2023.

Gráfico N° 3: Indicador Líder Conference Board

(Variación semestral anualizada)

El consumo privado mantiene su dinamismo al cierre del primer trimestre. En tanto, se acentúa la caída del sector manufacturero.

Si bien el indicador de ventas del comercio minorista registró en el mes de junio un crecimiento (0,2% m/m) menor al esperado, situación similar al observado en su componente que excluye automóviles, la medida denominada de control dio cuenta de una importante aceleración. Ello, al registrar un alza mensual de 0,6%, cifra que duplicó a la anticipada por el mercado. Cabe notar que dicha medida, que excluye automóviles servicios de alimentación, materiales de construcción y gasolina, es la que se utiliza para la estimación de cuentas nacionales. El resultado sugiere que el consumo privado mantuvo su dinamismo durante el segundo trimestre. Sin perjuicio de ello, esperamos una moderación en la segunda mitad del año, en un entorno de mayores restricciones crediticias y bajo la premisa de un debilitamiento en el mercado laboral.

Gráfico N° 4: Ventas del Comercio Minoristas

(enero 2008 =100)

En contraste, el indicador de actividad industrial se contrajo un 0,5% en junio en relación con el mes previo, alcanzando con ello su volumen de actividad más bajo en casi año y medio y confirmando el debilitamiento del sector. En el margen, la mencionada caída fue consecuencia de una fuerte contracción en la actividad del sector utilities (-2,6% m/m) y retrocesos moderados en minería (-0,2% m/m) y manufactura (-0,3% m/m). En este último resultado incidió la caída en la producción de bienes de consumo. Además, los indicadores líderes configuran un panorama más débil para el sector. Así, a la señal contractiva del ISM Manufacturero durante junio, se suman los resultados negativos de las primeras encuestas de actividad a nivel regional correspondientes a julio.

Gráfico N° 5: Actividad Manufacturera

La actividad inmobiliaria sufrió una recaída a fines del primer semestre. Sin embargo, las tendencias muestras cierta estabilidad.

El indicador de edificación iniciada de viviendas registró en junio una contracción mensual de 8,0%, llegando a un ritmo anualizado de 1,43 millones de unidades. En tanto, los permisos de construcción de viviendas cayeron en similar período un 3,7%, aunque su componente menos volátil de casas unifamiliares alcanzó su nivel más alto en un año. Las mencionadas caídas vinieron luego de fuertes alzas el mes previo. En todo caso, las medidas de tendencia muestran cierta estabilidad de la actividad inmobiliaria, en niveles incluso superiores a los observados previo al inicio de la crisis sanitaria. En todo caso, la nota positiva provino de una nueva mejoría en el indicador de confianza de los constructores de viviendas (NAHB), cuyo nivel superó el umbral de 50 unidades y alcanzó su mejor resultado desde mediados de 2022. Dicha mejora estuvo sustentada en mejores expectativas en la demanda por viviendas. Ello, probablemente a la espera de caídas en las tasas de interés.

Gráfico N° 6: Confianza Constructores de Viviendas – NAHB

Las ventas de viviendas usadas se deprimen, aunque ello pensamos por una escasez de inventario.

El flujo de ventas de viviendas usadas alcanzó en junio un ritmo anualizado de 4,16 millones de unidades, lo que significó una caída de 3,3%, luego del virtual estancamiento en mayo y una fuerte caída en abril. Si bien las altas tasas de interés y su mayor volatilidad han continuado influenciando la evolución de las ventas, pensamos también que parte de la caída está relacionada con un nivel de oferta de viviendas más acotado. En este sentido, el stock de viviendas disponibles para la venta llegó a 1,08 millones de unidades, nivel que representa la mitad de lo que se apreció en el mercado cinco años atrás. Dado ello, al ritmo actual de ventas, se requieren sólo tres meses para agotar el inventario actual, lo que es bajo desde una perspectiva histórica. De hecho, una de las consecuencias de la escasez de inventarios es la reciente recuperación en los precios.

Gráfico N° 7: Mercado de Viviendas Usadas

Yellen advierte el riesgo del debilitamiento de China. En tanto, manifestó su optimismo frente a menores presiones inflacionarias.

La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, indicó que la desaceleración económica de China tiene el potencial de provocar impactos relevantes en la economía mundial, aunque desestimó que ello arrastre a la economía de EE.UU. a una recesión. Yellen notó que muchos países dependen del crecimiento de China, especialmente en Asia, motivo por el cual el debilitamiento reciente significa un riesgo para dichos países. Respecto a EE.UU., Yellen señaló que el crecimiento se ha desacelerado, aunque el mercado laboral sigue siendo bastante fuerte, acotando que la economía se encuentra en un buen camino para reducir la inflación sin un mayor debilitamiento en el mercado laboral. Sin perjuicio de ello, reconoció que hay señales que apuntan a una moderación en la demanda por contratación por parte de las empresas. Ello, concluyo, está jugando un papel clave para ayudar a frenar la inflación, entre una serie de factores de presiones desinflacionarias.

ZONA EURO

La situación inflacionaria sigue frágil. Ello aumenta la probabilidad de una prolongación del ajuste monetario.

De acuerdo con la estimación definitiva de Eurostat, la inflación anual durante el mes de junio llegó a un 5,5%, validando el dato contenido en la publicación adelantada. Con ello, la tasa de inflación anual alcanzó su nivel más bajo desde principios de 2022, confirmando la tendencia declinante que se aprecia desde el último trimestre de 2022. Ello, en buena medida, fue consecuencia de caídas en los precios de los componentes más volátiles, como alimentos y energía. En tanto, la medida subyacente llegó a un 5,5% en junio, cifra que fue más alta de la anticipada y da cuenta de una preocupante aceleración respecto al mes previo. Además, aun supera la meta del 2,0%.

Gráfico N° 8: Inflación Anual

La inflación a nivel subyacente no muestra señales evidentes de desaceleración suficiente como para considerar una pausa. Así, luego del alza de 400pb en la tasa de política monetaria en lo que va del año, el mensaje de los gobernadores del Banco Central Europeo (BCE) hasta ahora ha sido bastante claro respecto a la prolongación del ajuste monetario. En este sentido, un alza en julio ha sido virtualmente anunciado, mientras que no es posible aun descartar alzas posteriores. En todo caso, seguimos pensando que el BCE tiene que balancear la lenta desaceleración de la inflación con crecientes señales de un mayor debilitamiento de la economía regional.

El BCE estaría evaluando mejorar el monitoreo de liquidez de los bancos.

Trascendió que el BCE estaría planeando reforzar la forma como monitorea la liquidez en el sector bancario. En particular, se estaría evaluando solicitar a los bancos que informen semanalmente sus datos de reservas de liquidez, así como su desglose en función de la madurez de sus fuentes de financiamiento y por tipo de cliente. Ello, probablemente busca mitigar el riesgo de una crisis de liquidez similar a la que impactó a varios bancos en EE.UU. tras el masivo retiro de depósitos. El colapso de varios bancos puso de manifiesto el alto riesgo frente a un cambio repentino en el sentimiento de sus clientes que provoque una salida de depósito, especialmente de los depositantes no asegurados. Ello, dado que tienen más probabilidad de sufrir pérdidas ante un colapso bancario.