Tema de la semana
La actividad global sigue resistiendo, pero petróleo y tasas elevadas mantendrán presión financiera en el corto plazo. Aun así, seguimos viendo espacio para una corrección de las tasas largas una vez que se modere tanto la trayectoria esperada de la FED como el premio por plazo.Estados Unidos
Los ISM y el empleo reducen el riesgo de una desaceleración abrupta, pero refuerzan un sesgo más restrictivo de la FED. Sin embargo, la moderación salarial deja al IPC de agosto como el principal determinante de cara a la decisión del 16 de septiembre.Mercados financieros globales
La mejora de las expectativas de utilidades refuerza nuestra visión positiva para el S&P 500. Elevamos las metas a 8.166 puntos para fines de 2026 y 8.862 para 2027; el retorno esperado depende crecientemente de utilidades.Zona Euro
La actividad continúa resistiendo mejor de lo previsto y la inflación general repunta, pero la moderación de la inflación subyacente y de servicios limita, por ahora, la evidencia de efectos de segunda vuelta. El BCE mantiene un sesgo restrictivo, aunque sin una señal suficiente para anticipar un alza inminente.Japón
El fortalecimiento del yen parece una corrección relevante, pero no un cambio estructural. Una apreciación sostenida requiere una reducción persistente del diferencial de tasas con EE.UU.; los altos precios de la energía siguen siendo un factor adverso.China
La estabilización manufacturera no se traduce todavía en una recuperación generalizada. Servicios, construcción y empleo siguen débiles, por lo que mantenemos la visión de una economía a dos velocidades y dependiente de manufactura avanzada y exportaciones.Chile
La sorpresa negativa del IMACEC llevó a recortar el PIB 2026 a 1,1%, pero mantenemos una recuperación hacia 3,5% en 2027, impulsada principalmente por consumo e inversión. La consolidación fiscal y las reformas pro inversión/financiamiento refuerzan el carácter privado de esa recuperación.Mercados financieros locales
La debilidad de la actividad reforzó las expectativas de baja de la TPM y favoreció una rotación hacia UF, cuyas tasas están cerca de equilibrio. El tipo de cambio cerró en torno a $933 pese a un entorno externo menos favorable. A pesar de ello, mantenemos una visión bajista de mediano plazo.