RESUMEN EJECUTIVO
Tema de la semana
- La rápida ruptura de la tregua confirma que el conflicto puede prolongarse. Esperamos petróleo, seguros y fletes elevados e intermitentes, con un balance de riesgos más adverso para inflación, tasas y actividad global.
EE.UU.
- La demanda privada continúa sólida y la inflación subyacente se moderó, pero el shock energético y la persistencia de la actividad reducen el espacio para recortes. Frente a ello, postergamos la primera baja de tasas por parte de la FED hasta marzo de 2027 y esperamos una segunda en junio.
Mercados financieros internacionales
- Las utilidades corporativas y la inversión en IA siguen sosteniendo a las acciones, pero el mayor riesgo inflacionario empinó la curva de tasas. La volatilidad debería permanecer elevada, especialmente en tecnología y bonos largos.
Zona Euro
- La recuperación se amplía entre países, pero la aceleración de la inflación vuelve a tensionar el balance del BCE. Una nueva alza es más probable si el shock energético se transmite hacia precios subyacentes.
Japón
- La intervención en el mercado cambiario provocó una recuperación del yen. Sin embargo, sin un cierre persistente del diferencial de tasas, la apreciación podría revertirse.
China
- El tono de política es más favorable, pero las medidas continúan siendo graduales frente a una demanda interna debilitada. El yuan más fuerte entrega estabilidad, aunque no sustituye un mayor impulso fiscal y crediticio.
Brasil y México
- Brasil obtiene apoyo de corto plazo mediante una política fiscal más expansiva, a costa de mayores dudas sobre deuda e inflación. México repuntó, pero la recuperación sigue siendo frágil y dependiente del sector externo.
Chile
- Los datos sectoriales de junio entregan un balance positivo y elevan nuestra proyección del IMACEC desde 2,2% a 3,1%. Por otra parte, el riesgo inflacionario posterga la baja de la TPM hasta marzo de 2027.
Mercados financieros locales
- El peso recuperó gran parte del rezago semanal y el IPSA superó los 11.000 puntos. El soporte que proviene de actividad, cobre e inversión es favorable, aunque tasas más altas podrían inyectar una dosis de volatilidad.
TEMA DE LA SEMANA
La reactivación del conflicto vuelve a elevar el riesgo de una disrupción energética prolongada
El petróleo cerró la semana a la baja, aunque mantuvo una elevada volatilidad y una prima geopolítica significativa. El WTI descendió desde US$89,3 el 24 de julio hasta US$85,9 el 31 de julio, una caída de 3,8%, después de alcanzar un máximo intrasemanal de US$92,2. La corrección respondió principalmente a la recuperación parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz y a nuevos intentos de negociación. Sin embargo, desde la reanudación del conflicto el 7 de julio, el precio todavía acumula un aumento de 21,9%. El descenso semanal no implica una normalización del riesgo energético. Durante la semana, una pausa inicial en los ataques y los avances parciales para restablecer la navegación presionaron los precios a la baja, pero el ataque contra una base estadounidense en Jordania dio paso a nuevas represalias. EE.UU. y Arabia Saudita atacaron milicias respaldadas por Irán en Irak, después de que estas lanzaran drones contra instalaciones petroleras saudíes.
La escalada continúa extendiéndose hacia las principales rutas energéticas de la región. Si bien el tráfico por Ormuz comenzó a recuperarse mediante escoltas militares estadounidenses, los flujos siguen siendo reducidos, irregulares y sujetos a elevados costos de seguridad. EE.UU. sancionó además a empresas iraníes vinculadas a los cobros exigidos a los buques y al transporte de petróleo de ese país. Al mismo tiempo, los ataques hutíes mantienen la amenaza sobre Bab el-Mandeb, mientras dos buques de gas natural licuado fueron alcanzados por drones en el puerto egipcio de Damietta. Con ello, el conflicto no amenaza únicamente la producción petrolera, sino también la continuidad y el costo del transporte de crudo, gas y otras materias primas.
A nuestro juicio, la evolución semanal confirma que el petróleo continuará alternando correcciones abruptas y nuevos repuntes, dependiendo de las señales de negociación y de la intensidad de los ataques. La rápida ruptura de la tregua y el estancamiento de las conversaciones sugieren que el conflicto podría prolongarse durante los próximos meses. El principal riesgo para la economía global es que el tránsito permanezca restringido, intermitente y crecientemente militarizado, manteniendo elevados los costos de la energía, los seguros y los fletes marítimos, retrasando la convergencia de la inflación y debilitando la actividad.
ESTADOS UNIDOS
El PIB se modera, pero la demanda interna confirma la resiliencia de la economía
El PIB creció 1,5% anualizado en el segundo trimestre, por debajo de lo esperado y del trimestre previo. Sin embargo, la composición fue positiva: el consumo privado aumentó 3,2%, la inversión no residencial creció 8,4% y la inversión residencial volvió a contribuir al crecimiento por primera vez desde fines de 2024.
La debilidad de la cifra agregada provino principalmente de las exportaciones netas, la desacumulación de inventarios y la caída del gasto público. En contraste, la demanda privada interna avanzó un 3,9%, su mayor ritmo desde comienzos de 2023. En consecuencia, el balance confirma la resiliencia de la economía y valida nuestra proyección de crecimiento de 2,3% para todo el 2026.
La confianza repunta desde mínimos, mientras la inversión mantiene su dinamismo
La confianza de los consumidores de la Universidad de Michigan aumentó desde 49,5 puntos en junio hasta 55,2 en julio, después de haber alcanzado un mínimo histórico de 44,8 en mayo. La mejora fue amplia: el índice de condiciones actuales subió a 54,8 y el componente de expectativas a 55,4. Sin embargo, la confianza todavía se ubica en niveles débiles.
El repunte sugiere que el deterioro de la percepción de los hogares comenzó a moderarse, pero no implica una normalización completa. Los consumidores continúan preocupados por la inflación, el costo de la energía y las perspectivas del mercado laboral.
Por su parte, las órdenes de bienes de capital subyacentes —excluyendo defensa y aeronaves— aumentaron 0,9% mensual en junio, luego de un alza revisada de 1,9% en mayo. El avance fue amplio e incluyó computadores, equipos de comunicaciones y maquinaria eléctrica, confirmando el sólido desempeño de la inversión en equipamiento durante el primer semestre. Las señales fueron aún más favorables en los despachos de bienes de capital subyacentes.
A nuestro juicio, estos resultados confirman que la inversión continúa siendo uno de los principales soportes de la demanda interna, impulsada especialmente por el gasto asociado a inteligencia artificial, tecnología y defensa. Aunque los aranceles y la incertidumbre geopolítica podrían moderar algunos proyectos, el balance conjunto muestra un consumo todavía resiliente y una inversión claramente dinámica.
El deflactor subyacente sorprende a la baja, pero el shock energético aumenta la incertidumbre
El deflactor del consumo subyacente aumentó 0,1% mensual en junio, por debajo del 0,2% esperado y desacelerándose desde el 0,3% de mayo. En términos anuales, la inflación subyacente disminuyó desde 3,4% a 3,3%. El índice general cayó 0,1% mensual y se moderó desde 4,1% a 3,7% anual, favorecido por la reducción de los precios de la energía. El resultado confirma menores presiones inflacionarias subyacentes, especialmente relevante considerando que el consumo real mantuvo un sólido crecimiento mensual de 0,4%.
Sin embargo, la cifra corresponde a un período previo a la reciente reactivación del conflicto en Medio Oriente. La escalada elevó los precios de la gasolina, anticipando un posible repunte de la inflación general durante los próximos meses. Aunque todavía no existe evidencia de un traspaso significativo hacia la inflación subyacente, la mayor persistencia del shock podría elevar los costos de transporte y producción. En consecuencia, el dato de junio es favorable, pero las perspectivas inflacionarias se han tornado más inciertas y justifican que la FED mantenga una postura cautelosa.
La mayor resiliencia de la economía y el shock petrolero postergan nuestra proyección de baja de tasas
La FED mantuvo la tasa de fondos federales en 3,50%-3,75%, en línea con lo anticipado. Sin embargo, la decisión fue adoptada por nueve votos contra tres, quienes se inclinaron hacia un aumento de 25 pb. La magnitud de las disidencias fue la principal novedad de la reunión y confirmó una mayor preocupación dentro del Comité por la persistencia de la inflación. La FED destacó que la economía continúa expandiéndose a un ritmo sólido, apoyada por la fortaleza de la productividad y la inversión, mientras el empleo evoluciona en línea con el crecimiento de la fuerza laboral. Al mismo tiempo, la inflación permanece por encima de la meta y enfrenta nuevas presiones derivadas del shock energético. Este escenario permite mantener la tasa mientras se evalúan nuevos antecedentes, pero reduce claramente la posibilidad de una baja en el corto plazo. Kevin Warsh reforzó este mensaje restrictivo al señalar que la FED no vacilará en actuar y que tasas más altas podrían ser necesarias si la inflación no cede. No obstante, evitó anticipar un aumento en septiembre y destacó que el incremento de las tasas nominales y reales de mercado ya ha endurecido las condiciones financieras. La menor orientación futura también implica una trayectoria monetaria más dependiente de los datos y, probablemente, una mayor volatilidad en las tasas de interés. A partir de estos antecedentes, revisamos nuestra proyección para la tasa de política monetaria y postergamos la primera baja hasta marzo de 2027. Posteriormente, proyectamos un segundo recorte en junio de 2027, hasta un rango de 3,00%-3,25%. La mayor resiliencia de la economía, la fortaleza de la inversión y la persistencia del riesgo inflacionario reducen el espacio para una flexibilización antes de esa fecha, salvo que se observe una moderación más clara de la inflación subyacente y de las expectativas.La ola de emisiones para financiar la IA comienza a tensionar el mercado de crédito
El mercado de bonos corporativos de alta calidad mostró en julio su mayor nivel de tensión desde noviembre de 2023, de acuerdo con un indicador de la FED de Nueva York. Aunque el índice agregado de estrés se mantuvo estable, el componente correspondiente a deuda con grado de inversión aumentó. El deterioro coincidió con emisiones por unos US$132 billones, un récord para julio, impulsadas especialmente por las necesidades de financiamiento de las grandes compañías tecnológicas para proyectos de inteligencia artificial. La elevada oferta obligó a emisores como Amazon y a proyectos asociados a Meta a ofrecer mayores retornos para atraer compradores. Los spreads de los bonos corporativos con grado de inversión subieron desde 74 a 80 pb durante el mes. Si bien continúan en niveles históricamente bajos, el movimiento refleja una menor capacidad del mercado para absorber el rápido crecimiento de las emisiones. En todo caso, por ahora, las señales apuntan más a una presión técnica y de liquidez vinculada al financiamiento de la inversión en IA que a un deterioro generalizado del riesgo crediticio.MERCADOS FINANCIEROS GLOBALES
Resultados corporativos sostienen a las acciones, pero el riesgo inflacionario tensiona las tasas largas
Los mercados accionarios atravesaron una semana de alta volatilidad y marcada rotación sectorial. Al comienzo, la corrección se concentró en semiconductores y compañías ligadas a inteligencia artificial, ante dudas sobre la velocidad con que el fuerte aumento del gasto de capital se traducirá en utilidades. Mientras el Nasdaq quedó bajo presión, el Dow Jones y el S&P 500 equiponderado mostraron mayor resiliencia, reflejando un desplazamiento hacia sectores más cíclicos y defensivos. La caída se profundizó tras la reunión de la FED y el repunte del petróleo, pero posteriormente los sólidos resultados de Microsoft y Amazon —junto con un elevado porcentaje de sorpresas positivas en utilidades— revalidaron la fortaleza de la demanda por servicios en la nube e infraestructura de IA y permitieron una recuperación relevante hacia el cierre de la semana.
En renta fija, la evolución estuvo dominada por el cambio en las expectativas de inflación. La baja inicial del petróleo favoreció una caída de los rendimientos, pero la reactivación del conflicto en Medio Oriente revirtió el movimiento. La FED mantuvo la tasa, aunque tres miembros favorecieron un aumento, y Kevin Warsh redujo las señales anticipadas sobre la trayectoria futura. El resultado fue un fuerte empinamiento de la curva: la tasa a dos años disminuyó ante el alivio porque no hubo un alza inmediata, mientras las tasas a diez y treinta años aumentaron por mayores expectativas de inflación, tasas reales más elevadas y una prima por plazo superior. Hacia el viernes, el Treasury a diez años se ubicaba cerca de 4,74%, mientras el tramo largo alcanzó máximos no vistos desde 2007.
El dólar se debilitó después de la decisión de la FED, debido a la reducción de las apuestas por un aumento inmediato y a la caída de las tasas cortas. La apreciación del yen —superior a 3% y posiblemente apoyada por una intervención oficial— reforzó esta tendencia. Sin embargo, la persistencia del riesgo inflacionario y el aumento de las tasas largas limitaron una depreciación más pronunciada del dólar.
En conjunto, la semana mostró que los fundamentos corporativos siguen sosteniendo a las acciones, pero el shock energético y una FED menos predecible mantienen elevadas la volatilidad y la presión sobre los bonos de mayor duración.
ZONA EURO
La Zona Euro sorprende al alza y confirma una recuperación más generalizada
El PIB regional creció 0,4% trimestral durante el segundo trimestre, por encima de lo esperado y equivalente a una expansión anualizada cercana a 1,6%. La mejora fue amplia: España avanzó 0,7%, mientras Alemania, Francia e Italia crecieron alrededor de 0,2%. El resultado reduce el riesgo de estancamiento y confirma que la recuperación dejó de depender exclusivamente de las economías periféricas.
La composición también fue favorable. El consumo se benefició de la recuperación gradual de los ingresos reales, mientras la inversión y el comercio exterior mostraron una contribución positiva en varias economías. A nuestro juicio, el dato mejora el punto de partida del segundo semestre, aunque la recuperación todavía es moderada y vulnerable a la energía, los aranceles y el endurecimiento de las condiciones financieras.
En consecuencia, el crecimiento superior a lo anticipado reduce la urgencia de apoyo monetario y entrega al BCE mayor margen para concentrarse en la inflación. Sin embargo, la persistencia del shock energético podría debilitar rápidamente esta mejora, por lo que el balance de riesgos continúa siendo frágil.
La aceleración de la inflación refuerza el riesgo de nuevas alzas de tasas
La inflación anual de la Zona Euro volvió a acelerarse en julio, ubicándose en 2,5% la subyacente, por encima de la meta del BCE. Las cifras mostraron una presión más amplia: en Alemania, la inflación aumentó desde 2,4% a 2,8%, con un alza de 8,3% en energía, mientras en España se situó cerca de 3,8%. El movimiento confirma que el shock energético comienza a revertir parte de la desinflación observada durante el primer semestre.
Por ahora, el aumento se concentra principalmente en energía y transporte, pero su persistencia eleva el riesgo de efectos de segunda vuelta sobre bienes, servicios y expectativas. Junto con un PIB más fuerte de lo esperado, la aceleración reduce el espacio para mantener una política pasiva. Dado ello, una nueva alza del BCE en septiembre se vuelve más probable si los mayores costos energéticos se transmiten con rapidez.
JAPÓN
La fuerte intervención fortalece al yen, pero no elimina sus debilidades estructurales
El yen se apreció más de 3%, desde niveles cercanos a ¥164 hasta ¥157,8 por dólar, registrando su mayor avance diario en casi dos años. El movimiento habría respondido a una intervención oficial coordinada con Corea del Sur y respaldada por Estados Unidos. Los datos preliminares sugieren que Japón pudo haber vendido hasta US$58.970 millones, una operación de magnitud excepcional.
La intervención reduce el riesgo de una depreciación desordenada y muestra que las autoridades no tolerarán movimientos rápidos por sobre ¥164. Sin embargo, parte de la apreciación se revirtió después de que el Banco de Japón mantuviera la tasa en 1%, confirmando que las intervenciones pueden contener movimientos extremos, pero difícilmente cambiarán por sí solas la tendencia de la moneda.
A nuestro juicio, el respaldo internacional debería limitar temporalmente nuevas depreciaciones, aunque persistirá una elevada volatilidad. Una recuperación sostenida del yen requerirá que el BoJ continúe normalizando su política monetaria y que disminuyan las tasas estadounidenses.
CHINA
China adopta un tono más favorable, pero mantiene una respuesta gradual frente a la desaceleración
Las autoridades reconocieron un escenario económico más complejo y adoptaron un tono más favorable de apoyo al crecimiento. La prioridad inmediata será acelerar la ejecución del gasto ya autorizado, apoyar proyectos de infraestructura y sostener sectores estratégicos, antes que lanzar un programa de estímulo de gran magnitud.
La necesidad de apoyo se refleja en los PMI de julio, que mantuvieron a la manufactura y los servicios por debajo del umbral de expansión. La debilidad de los nuevos pedidos, la inversión privada y el sector inmobiliario sugiere que la demanda interna todavía no logra compensar la desaceleración del impulso exportador. El debilitamiento de los principales indicadores líderes acentúa el riesgo de una desaceleración más pronunciada, lo que aumenta la probabilidad de eventuales medidas de apoyo, fiscales y/o monetarias. La duda, considerando el debilitamiento de la demanda interna, es si las medidas serán suficientes para estabilizar el crecimiento.
El yuan alcanza su mayor nivel en más de tres años
El yuan se fortaleció hasta alrededor de 6,76 por dólar, su mayor nivel en más de tres años. La apreciación respondió a la debilidad global del dólar, mayores flujos hacia activos chinos y una mayor tolerancia del Banco Popular de China (PBoC) a una moneda más fuerte. El movimiento ayuda a contener la inflación importada y reduce el costo de energía y materias primas, aunque también puede restar competitividad a las exportaciones en un momento de menor demanda global.A nuestro juicio, el banco central favorecerá una apreciación ordenada, evitando movimientos que amplifiquen la desaceleración industrial o generen entradas especulativas excesivas.
BRASIL
Brasil amplía el espacio fiscal, pero aumentan las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas
El gobierno brasileño amplió el espacio para ejecutar gasto durante el segundo semestre, revirtiendo parte de los bloqueos aplicados anteriormente. La medida apoyará la demanda interna y la inversión pública en un momento de moderación de la actividad, pero también debilita la señal de consolidación fiscal. El mayor impulso puede sostener el crecimiento en el corto plazo, especialmente a través de transferencias, infraestructura y consumo. Sin embargo, con una deuda elevada y tasas reales todavía restrictivas, una expansión persistente aumenta el costo de financiamiento y puede retrasar la convergencia de la inflación.A nuestro juicio, el balance es favorable para la actividad inmediata, pero menos positivo para tasas, moneda y prima de riesgo. La sostenibilidad dependerá de que el aumento del gasto sea transitorio y compatible con el marco fiscal; de lo contrario, el alivio de corto plazo podría traducirse en condiciones financieras más restrictivas.
MÉXICO
La economía repunta en el segundo trimestre, pero la recuperación sigue siendo frágil
La economía se recuperó durante el segundo trimestre, luego de la debilidad observada al inicio del año. El repunte estuvo apoyado por los servicios y una mejora parcial de la producción industrial, mientras el sector externo siguió beneficiándose de la integración manufacturera con EE.UU. Sin embargo, la recuperación continúa siendo desigual. La inversión privada se mantiene débil, la construcción pierde dinamismo y el consumo enfrenta tasas reales elevadas. Además, la incertidumbre comercial y el encarecimiento de la energía pueden reducir el impulso durante el segundo semestre.En consecuencia, el dato reduce el riesgo de una recesión inmediata, pero no confirma todavía una expansión sostenida. Esperamos un crecimiento moderado, con alta sensibilidad a la demanda de EE.UU., los aranceles y la trayectoria de política monetaria.
CHILE
Los aranceles tendrían un impacto macroeconómico acotado, pero efectos sectoriales relevantes
La exclusión del cobre refinado reduce significativamente el efecto agregado de los nuevos aranceles estadounidenses sobre Chile. Considerando la composición de las exportaciones, la tasa efectiva se ubicaría cerca de 5,4% y el impacto directo sobre el PIB sería acotado, en torno a 0,04%.
La exposición, sin embargo, es relevante para algunos sectores y regiones. Salmones, fruta fresca, productos forestales y neumáticos enfrentarían menores márgenes, pérdida de competitividad y posibles ajustes de producción y empleo. Las empresas con mayor capacidad para redirigir envíos o absorber parte del costo enfrentarán un impacto menor, mientras las actividades más dependientes de EE.UU. serán más vulnerables.
El principal riesgo no está en la medida actual, sino en una eventual extensión hacia el cobre. Dada la importancia de EE.UU. como destino y la limitada capacidad de sustitución en el corto plazo, un arancel amplio sobre cátodos tendría efectos significativamente mayores sobre exportaciones, inversión y tipo de cambio.
Nuestro escenario base continúa considerando un impacto macro acotado, pero con costos sectoriales que justifican medidas de apoyo y diversificación comercial.
La mayor incertidumbre inflacionaria posterga nuestra proyección de recorte de la TPM hasta marzo de 2027
El Banco Central de Chile mantuvo la TPM en 4,5% por unanimidad. La decisión reconoce que la actividad interna continúa débil y que la inflación subyacente ha mostrado señales de moderación, pero también que el nuevo shock energético, la depreciación reciente del peso y la mayor incertidumbre externa elevan los riesgos inflacionarios de corto plazo. El Consejo mantuvo un sesgo dependiente de los datos y evitó anticipar la trayectoria futura. A nuestro juicio, la demanda interna debilitada y la ausencia de un traspaso significativo hacia la inflación subyacente todavía justifican recortes más adelante. Sin embargo, la convergencia será más gradual y requiere confirmar que el petróleo y el tipo de cambio no generen efectos de segunda vuelta.
A partir de estos antecedentes, postergamos la primera baja de la TPM desde septiembre de 2026 hasta marzo de 2027, cuando proyectamos una reducción a 4,25%.La revisión no implica un cambio estructural en nuestra evaluación de la política monetaria: la TPM sigue por sobre su nivel neutral y la debilidad de la demanda terminará abriendo espacio para una normalización. Sin embargo, el Banco Central puede esperar más tiempo antes de actuar, considerando el mayor riesgo inflacionario y mitigando el peligro de revertir el proceso de convergencia inflacionaria.
Mejores cifras sectoriales elevan nuestra proyección del IMACEC de junio a 3,1%
Los indicadores sectoriales de junio fueron superiores a lo anticipado por nuestros modelos y llevaron a revisar la proyección del IMACEC desde 2,2% a 3,1% anual. Estimamos un crecimiento de 7,4% en el componente minero y de 2,5% en el no minero, configurando una composición más favorable que la observada durante los meses anteriores.
La producción industrial aumentó 1,3% anual, impulsada por una expansión de 6,0% en minería. La manufactura continuó débil, con una caída de 3,2%, aunque mostró una mejora mensual desestacionalizada. Por el lado de la demanda, el comercio creció 4,8%, con avances en ventas minoristas, automóviles, comercio electrónico y equipos, lo que confirma un consumo más resiliente de lo anticipado.
Los permisos de edificación no habitacional también entregaron una señal positiva para la inversión. En conjunto, los datos de junio reducen el sesgo bajista inmediato y mejoran el punto de partida del segundo semestre.
El resultado es consistente con nuestra proyección de crecimiento de 1,9% para 2026, aunque todavía no permite concluir que la economía haya iniciado una aceleración estructural.
El mercado laboral continúa siendo el principal punto débil.
La tasa de desempleo se mantuvo en 9,4% durante el trimestre abril-junio y alcanzó 9,3% en términos desestacionalizados. Aunque el empleo aumentó 0,9% anual, el avance se concentró en ocupaciones informales y por cuenta propia, confirmando que la mejora de la actividad todavía no se traduce en una recuperación sólida del empleo formal. En consecuencia, el balance de junio es más favorable para la producción y el gasto, pero sigue siendo débil para los ingresos laborales y el consumo.MERCADOS FINANCIEROS LOCALES
El peso recupera terreno y se ubica entre las monedas más fuertes de la región
El tipo de cambio cerró la semana levemente por sobre $930, acumulando una caída cercana a $20. La apreciación del peso estuvo apoyada por el debilitamiento global del dólar, una volatilidad relativamente acotada en los mercados financieros internacionales y la persistencia del precio del cobre en niveles elevados. A estos factores externos se habría sumado una mejora gradual de las expectativas locales, favorecida por los avances de la Ley de Reconstrucción Nacional y sus posibles efectos sobre la inversión, la agilización de permisos y el crecimiento potencial. Aunque este canal todavía es incipiente, podría estar contribuyendo a reducir parte de la prima de riesgo incorporada en la paridad.
La caída del tipo de cambio fue mayor que la apreciación observada en otras monedas emergentes, revirtiendo el rezago relativo del peso en registrado en las semanas previas. El movimiento sugiere que, además del entorno externo favorable, comenzaron a adquirir mayor relevancia factores locales, permitiendo una recuperación más marcada de la moneda chilena.
El IPSA cierre por sobre los 11.000 puntos y sus fundamentos siguen siendo favorables
El IPSA cerró la semana en 11.017 puntos, acumulando un avance cercano a 0,6% respecto del viernes anterior. El resultado fue moderado, pero relevante porque permitió consolidar al índice sobre los 11.000 puntos en una semana de elevada volatilidad internacional. El avance tuvo una composición relativamente amplia: a mitad de semana fue apoyado por SQM-B, las acciones del retail y los bancos, mientras el jueves destacaron Banco de Chile, Colbún y Latam.
Los fundamentos continúan siendo favorables. El elevado precio del cobre, las mejores cifras sectoriales de junio y los avances de la Ley de Reconstrucción Nacional apoyan las expectativas de crecimiento, inversión y utilidades corporativas. En particular, la reducción gradual del impuesto corporativo desde 27% a 23%, la reintegración tributaria y los mecanismos de invariabilidad podrían elevar el valor presente de las empresas y mejorar el clima de inversión. No obstante, la revisión hacia una TPM más alta durante más tiempo aumenta las tasas de descuento y podría limitar parcialmente el desempeño de los sectores más sensibles a las tasas.
Nuestra visión sigue siendo optimista. Esperamos que la recuperación gradual de la actividad, la expansión de las utilidades y un entorno favorable para la inversión permitan una convergencia del IPSA hacia 12.138 puntos a fines de 2026, lo que representa un potencial de avance cercano a 10,0% desde el nivel actual.
Escenario macrofinanciero: proyecciones 2026-2027
La resiliencia de Estados Unidos y el mejor balance de actividad en Chile sostienen el escenario de mediano plazo. Sin embargo, el shock energético postergó la flexibilización monetaria en ambas economías y elevó el riesgo de tasas largas más persistentes.|
País / variable |
Proyección |
Cambio vs. informe anterior |
Sesgo |
|
CHILE |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
2,5% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
1,9% |
--- |
Neutro |
|
Inflación junio 2026 |
0,0% |
--- |
Dato |
|
Inflación julio 2026 |
0,27% |
--- |
Neutro |
|
Inflación agosto 2026 |
0,18% |
--- |
Alcista |
|
Inflación (fin de 2026) |
3,9% |
--- |
Alcista |
|
Inflación (fin de 2027) |
2,8% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
4,50% |
--- |
Dato |
|
TPM (fin de 2026) |
4,50% |
+25 pb |
Neutro |
|
TPM (marzo 2027) |
4,25% |
Nueva Trayectoria |
Neutro |
|
TPM (septiembre 2027) |
4,25% |
Nueva Trayectoria |
Neutro |
|
Tipo de cambio (corto plazo) |
$910 - $940 |
--- |
Neutro |
|
IPSA (fin de 2026) |
12.138 |
--- |
Neutro |
|
EE.UU. |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
2,1% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
2,3% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
3,50% - 3,75% |
--- |
Dato |
|
TPM (fin de 2026) |
3,50% - 3,75% |
+25 pb |
Alcista |
|
TPM (marzo 2027) |
3,25% - 3,50% |
Nueva trayectoria |
Neutro |
|
TPM (junio 2027) |
3,00% - 3,25% |
Nueva trayectoria |
Neutro |
|
TB10 (próximas 4 semanas) |
4,50% - 4,80% |
+10 pb |
Neutro |
|
TB10 (diciembre 2026) |
4,20% - 4,40% |
+20 pb |
Neutro |
|
ZONA EURO |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
1,4% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
0,7% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
2,25% |
--- |
Dato |
|
TPM (septiembre 2026) |
2,25% |
--- |
Alcista |
|
TPM (fin de 2026) |
2,25% |
--- |
Alcista |
|
Bund 10 (próx. 4 sem.) |
3,00% - 3,20% |
--- |
Neutro |
|
JAPÓN |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
1,1% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
0,4% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
1,00% |
--- |
Dato |
|
TPM (fin de 2026) |
1,25% |
--- |
Neutro |
|
JGB10 (próx. 4 sem.) |
2,60% - 2,80% |
--- |
Neutro |
Fuente: ForecasT. Proyecciones sujetas a revisión según nuevos datos macroeconómicos y condiciones financieras.
ACTIVIDAD Y DEMANDA INTERNA
|
Variable |
2026 |
2027 |
|
PIB |
1,9% |
3,2% |
|
Consumo privado |
2,4% |
3,5% |
|
Inversión |
3,4% |
6,5% |
ESCENARIO MACROFINANCIERO
|
Variable |
2026 |
2027 |
|
Inflación a diciembre |
3,90% |
2,80% |
|
TPM, cierre |
4,50% |
4,25% |
|
IPSA, cierre |
12.138 |
13.835 |
|
USD/CLP promedio año |
$890 |
$840 |
Fuente: ForecasT. Proyecciones sujetas a revisión según nuevos datos macroeconómicos y condiciones financieras.
03 Aug 2026RESUMEN EJECUTIVO
Tema de la semana
- La rápida ruptura de la tregua confirma que el conflicto puede prolongarse. Esperamos petróleo, seguros y fletes elevados e intermitentes, con un balance de riesgos más adverso para inflación, tasas y actividad global.
EE.UU.
- La demanda privada continúa sólida y la inflación subyacente se moderó, pero el shock energético y la persistencia de la actividad reducen el espacio para recortes. Frente a ello, postergamos la primera baja de tasas por parte de la FED hasta marzo de 2027 y esperamos una segunda en junio.
Mercados financieros internacionales
- Las utilidades corporativas y la inversión en IA siguen sosteniendo a las acciones, pero el mayor riesgo inflacionario empinó la curva de tasas. La volatilidad debería permanecer elevada, especialmente en tecnología y bonos largos.
Zona Euro
- La recuperación se amplía entre países, pero la aceleración de la inflación vuelve a tensionar el balance del BCE. Una nueva alza es más probable si el shock energético se transmite hacia precios subyacentes.
Japón
- La intervención en el mercado cambiario provocó una recuperación del yen. Sin embargo, sin un cierre persistente del diferencial de tasas, la apreciación podría revertirse.
China
- El tono de política es más favorable, pero las medidas continúan siendo graduales frente a una demanda interna debilitada. El yuan más fuerte entrega estabilidad, aunque no sustituye un mayor impulso fiscal y crediticio.
Brasil y México
- Brasil obtiene apoyo de corto plazo mediante una política fiscal más expansiva, a costa de mayores dudas sobre deuda e inflación. México repuntó, pero la recuperación sigue siendo frágil y dependiente del sector externo.
Chile
- Los datos sectoriales de junio entregan un balance positivo y elevan nuestra proyección del IMACEC desde 2,2% a 3,1%. Por otra parte, el riesgo inflacionario posterga la baja de la TPM hasta marzo de 2027.
Mercados financieros locales
- El peso recuperó gran parte del rezago semanal y el IPSA superó los 11.000 puntos. El soporte que proviene de actividad, cobre e inversión es favorable, aunque tasas más altas podrían inyectar una dosis de volatilidad.
TEMA DE LA SEMANA
La reactivación del conflicto vuelve a elevar el riesgo de una disrupción energética prolongada
El petróleo cerró la semana a la baja, aunque mantuvo una elevada volatilidad y una prima geopolítica significativa. El WTI descendió desde US$89,3 el 24 de julio hasta US$85,9 el 31 de julio, una caída de 3,8%, después de alcanzar un máximo intrasemanal de US$92,2. La corrección respondió principalmente a la recuperación parcial del tránsito por el estrecho de Ormuz y a nuevos intentos de negociación. Sin embargo, desde la reanudación del conflicto el 7 de julio, el precio todavía acumula un aumento de 21,9%. El descenso semanal no implica una normalización del riesgo energético. Durante la semana, una pausa inicial en los ataques y los avances parciales para restablecer la navegación presionaron los precios a la baja, pero el ataque contra una base estadounidense en Jordania dio paso a nuevas represalias. EE.UU. y Arabia Saudita atacaron milicias respaldadas por Irán en Irak, después de que estas lanzaran drones contra instalaciones petroleras saudíes.
La escalada continúa extendiéndose hacia las principales rutas energéticas de la región. Si bien el tráfico por Ormuz comenzó a recuperarse mediante escoltas militares estadounidenses, los flujos siguen siendo reducidos, irregulares y sujetos a elevados costos de seguridad. EE.UU. sancionó además a empresas iraníes vinculadas a los cobros exigidos a los buques y al transporte de petróleo de ese país. Al mismo tiempo, los ataques hutíes mantienen la amenaza sobre Bab el-Mandeb, mientras dos buques de gas natural licuado fueron alcanzados por drones en el puerto egipcio de Damietta. Con ello, el conflicto no amenaza únicamente la producción petrolera, sino también la continuidad y el costo del transporte de crudo, gas y otras materias primas.
A nuestro juicio, la evolución semanal confirma que el petróleo continuará alternando correcciones abruptas y nuevos repuntes, dependiendo de las señales de negociación y de la intensidad de los ataques. La rápida ruptura de la tregua y el estancamiento de las conversaciones sugieren que el conflicto podría prolongarse durante los próximos meses. El principal riesgo para la economía global es que el tránsito permanezca restringido, intermitente y crecientemente militarizado, manteniendo elevados los costos de la energía, los seguros y los fletes marítimos, retrasando la convergencia de la inflación y debilitando la actividad.
ESTADOS UNIDOS
El PIB se modera, pero la demanda interna confirma la resiliencia de la economía
El PIB creció 1,5% anualizado en el segundo trimestre, por debajo de lo esperado y del trimestre previo. Sin embargo, la composición fue positiva: el consumo privado aumentó 3,2%, la inversión no residencial creció 8,4% y la inversión residencial volvió a contribuir al crecimiento por primera vez desde fines de 2024.
La debilidad de la cifra agregada provino principalmente de las exportaciones netas, la desacumulación de inventarios y la caída del gasto público. En contraste, la demanda privada interna avanzó un 3,9%, su mayor ritmo desde comienzos de 2023. En consecuencia, el balance confirma la resiliencia de la economía y valida nuestra proyección de crecimiento de 2,3% para todo el 2026.
La confianza repunta desde mínimos, mientras la inversión mantiene su dinamismo
La confianza de los consumidores de la Universidad de Michigan aumentó desde 49,5 puntos en junio hasta 55,2 en julio, después de haber alcanzado un mínimo histórico de 44,8 en mayo. La mejora fue amplia: el índice de condiciones actuales subió a 54,8 y el componente de expectativas a 55,4. Sin embargo, la confianza todavía se ubica en niveles débiles.
El repunte sugiere que el deterioro de la percepción de los hogares comenzó a moderarse, pero no implica una normalización completa. Los consumidores continúan preocupados por la inflación, el costo de la energía y las perspectivas del mercado laboral.
Por su parte, las órdenes de bienes de capital subyacentes —excluyendo defensa y aeronaves— aumentaron 0,9% mensual en junio, luego de un alza revisada de 1,9% en mayo. El avance fue amplio e incluyó computadores, equipos de comunicaciones y maquinaria eléctrica, confirmando el sólido desempeño de la inversión en equipamiento durante el primer semestre. Las señales fueron aún más favorables en los despachos de bienes de capital subyacentes.
A nuestro juicio, estos resultados confirman que la inversión continúa siendo uno de los principales soportes de la demanda interna, impulsada especialmente por el gasto asociado a inteligencia artificial, tecnología y defensa. Aunque los aranceles y la incertidumbre geopolítica podrían moderar algunos proyectos, el balance conjunto muestra un consumo todavía resiliente y una inversión claramente dinámica.
El deflactor subyacente sorprende a la baja, pero el shock energético aumenta la incertidumbre
El deflactor del consumo subyacente aumentó 0,1% mensual en junio, por debajo del 0,2% esperado y desacelerándose desde el 0,3% de mayo. En términos anuales, la inflación subyacente disminuyó desde 3,4% a 3,3%. El índice general cayó 0,1% mensual y se moderó desde 4,1% a 3,7% anual, favorecido por la reducción de los precios de la energía. El resultado confirma menores presiones inflacionarias subyacentes, especialmente relevante considerando que el consumo real mantuvo un sólido crecimiento mensual de 0,4%.
Sin embargo, la cifra corresponde a un período previo a la reciente reactivación del conflicto en Medio Oriente. La escalada elevó los precios de la gasolina, anticipando un posible repunte de la inflación general durante los próximos meses. Aunque todavía no existe evidencia de un traspaso significativo hacia la inflación subyacente, la mayor persistencia del shock podría elevar los costos de transporte y producción. En consecuencia, el dato de junio es favorable, pero las perspectivas inflacionarias se han tornado más inciertas y justifican que la FED mantenga una postura cautelosa.
La mayor resiliencia de la economía y el shock petrolero postergan nuestra proyección de baja de tasas
La FED mantuvo la tasa de fondos federales en 3,50%-3,75%, en línea con lo anticipado. Sin embargo, la decisión fue adoptada por nueve votos contra tres, quienes se inclinaron hacia un aumento de 25 pb. La magnitud de las disidencias fue la principal novedad de la reunión y confirmó una mayor preocupación dentro del Comité por la persistencia de la inflación. La FED destacó que la economía continúa expandiéndose a un ritmo sólido, apoyada por la fortaleza de la productividad y la inversión, mientras el empleo evoluciona en línea con el crecimiento de la fuerza laboral. Al mismo tiempo, la inflación permanece por encima de la meta y enfrenta nuevas presiones derivadas del shock energético. Este escenario permite mantener la tasa mientras se evalúan nuevos antecedentes, pero reduce claramente la posibilidad de una baja en el corto plazo. Kevin Warsh reforzó este mensaje restrictivo al señalar que la FED no vacilará en actuar y que tasas más altas podrían ser necesarias si la inflación no cede. No obstante, evitó anticipar un aumento en septiembre y destacó que el incremento de las tasas nominales y reales de mercado ya ha endurecido las condiciones financieras. La menor orientación futura también implica una trayectoria monetaria más dependiente de los datos y, probablemente, una mayor volatilidad en las tasas de interés. A partir de estos antecedentes, revisamos nuestra proyección para la tasa de política monetaria y postergamos la primera baja hasta marzo de 2027. Posteriormente, proyectamos un segundo recorte en junio de 2027, hasta un rango de 3,00%-3,25%. La mayor resiliencia de la economía, la fortaleza de la inversión y la persistencia del riesgo inflacionario reducen el espacio para una flexibilización antes de esa fecha, salvo que se observe una moderación más clara de la inflación subyacente y de las expectativas.La ola de emisiones para financiar la IA comienza a tensionar el mercado de crédito
El mercado de bonos corporativos de alta calidad mostró en julio su mayor nivel de tensión desde noviembre de 2023, de acuerdo con un indicador de la FED de Nueva York. Aunque el índice agregado de estrés se mantuvo estable, el componente correspondiente a deuda con grado de inversión aumentó. El deterioro coincidió con emisiones por unos US$132 billones, un récord para julio, impulsadas especialmente por las necesidades de financiamiento de las grandes compañías tecnológicas para proyectos de inteligencia artificial. La elevada oferta obligó a emisores como Amazon y a proyectos asociados a Meta a ofrecer mayores retornos para atraer compradores. Los spreads de los bonos corporativos con grado de inversión subieron desde 74 a 80 pb durante el mes. Si bien continúan en niveles históricamente bajos, el movimiento refleja una menor capacidad del mercado para absorber el rápido crecimiento de las emisiones. En todo caso, por ahora, las señales apuntan más a una presión técnica y de liquidez vinculada al financiamiento de la inversión en IA que a un deterioro generalizado del riesgo crediticio.MERCADOS FINANCIEROS GLOBALES
Resultados corporativos sostienen a las acciones, pero el riesgo inflacionario tensiona las tasas largas
Los mercados accionarios atravesaron una semana de alta volatilidad y marcada rotación sectorial. Al comienzo, la corrección se concentró en semiconductores y compañías ligadas a inteligencia artificial, ante dudas sobre la velocidad con que el fuerte aumento del gasto de capital se traducirá en utilidades. Mientras el Nasdaq quedó bajo presión, el Dow Jones y el S&P 500 equiponderado mostraron mayor resiliencia, reflejando un desplazamiento hacia sectores más cíclicos y defensivos. La caída se profundizó tras la reunión de la FED y el repunte del petróleo, pero posteriormente los sólidos resultados de Microsoft y Amazon —junto con un elevado porcentaje de sorpresas positivas en utilidades— revalidaron la fortaleza de la demanda por servicios en la nube e infraestructura de IA y permitieron una recuperación relevante hacia el cierre de la semana.
En renta fija, la evolución estuvo dominada por el cambio en las expectativas de inflación. La baja inicial del petróleo favoreció una caída de los rendimientos, pero la reactivación del conflicto en Medio Oriente revirtió el movimiento. La FED mantuvo la tasa, aunque tres miembros favorecieron un aumento, y Kevin Warsh redujo las señales anticipadas sobre la trayectoria futura. El resultado fue un fuerte empinamiento de la curva: la tasa a dos años disminuyó ante el alivio porque no hubo un alza inmediata, mientras las tasas a diez y treinta años aumentaron por mayores expectativas de inflación, tasas reales más elevadas y una prima por plazo superior. Hacia el viernes, el Treasury a diez años se ubicaba cerca de 4,74%, mientras el tramo largo alcanzó máximos no vistos desde 2007.
El dólar se debilitó después de la decisión de la FED, debido a la reducción de las apuestas por un aumento inmediato y a la caída de las tasas cortas. La apreciación del yen —superior a 3% y posiblemente apoyada por una intervención oficial— reforzó esta tendencia. Sin embargo, la persistencia del riesgo inflacionario y el aumento de las tasas largas limitaron una depreciación más pronunciada del dólar.
En conjunto, la semana mostró que los fundamentos corporativos siguen sosteniendo a las acciones, pero el shock energético y una FED menos predecible mantienen elevadas la volatilidad y la presión sobre los bonos de mayor duración.
ZONA EURO
La Zona Euro sorprende al alza y confirma una recuperación más generalizada
El PIB regional creció 0,4% trimestral durante el segundo trimestre, por encima de lo esperado y equivalente a una expansión anualizada cercana a 1,6%. La mejora fue amplia: España avanzó 0,7%, mientras Alemania, Francia e Italia crecieron alrededor de 0,2%. El resultado reduce el riesgo de estancamiento y confirma que la recuperación dejó de depender exclusivamente de las economías periféricas.
La composición también fue favorable. El consumo se benefició de la recuperación gradual de los ingresos reales, mientras la inversión y el comercio exterior mostraron una contribución positiva en varias economías. A nuestro juicio, el dato mejora el punto de partida del segundo semestre, aunque la recuperación todavía es moderada y vulnerable a la energía, los aranceles y el endurecimiento de las condiciones financieras.
En consecuencia, el crecimiento superior a lo anticipado reduce la urgencia de apoyo monetario y entrega al BCE mayor margen para concentrarse en la inflación. Sin embargo, la persistencia del shock energético podría debilitar rápidamente esta mejora, por lo que el balance de riesgos continúa siendo frágil.
La aceleración de la inflación refuerza el riesgo de nuevas alzas de tasas
La inflación anual de la Zona Euro volvió a acelerarse en julio, ubicándose en 2,5% la subyacente, por encima de la meta del BCE. Las cifras mostraron una presión más amplia: en Alemania, la inflación aumentó desde 2,4% a 2,8%, con un alza de 8,3% en energía, mientras en España se situó cerca de 3,8%. El movimiento confirma que el shock energético comienza a revertir parte de la desinflación observada durante el primer semestre.
Por ahora, el aumento se concentra principalmente en energía y transporte, pero su persistencia eleva el riesgo de efectos de segunda vuelta sobre bienes, servicios y expectativas. Junto con un PIB más fuerte de lo esperado, la aceleración reduce el espacio para mantener una política pasiva. Dado ello, una nueva alza del BCE en septiembre se vuelve más probable si los mayores costos energéticos se transmiten con rapidez.
JAPÓN
La fuerte intervención fortalece al yen, pero no elimina sus debilidades estructurales
El yen se apreció más de 3%, desde niveles cercanos a ¥164 hasta ¥157,8 por dólar, registrando su mayor avance diario en casi dos años. El movimiento habría respondido a una intervención oficial coordinada con Corea del Sur y respaldada por Estados Unidos. Los datos preliminares sugieren que Japón pudo haber vendido hasta US$58.970 millones, una operación de magnitud excepcional.
La intervención reduce el riesgo de una depreciación desordenada y muestra que las autoridades no tolerarán movimientos rápidos por sobre ¥164. Sin embargo, parte de la apreciación se revirtió después de que el Banco de Japón mantuviera la tasa en 1%, confirmando que las intervenciones pueden contener movimientos extremos, pero difícilmente cambiarán por sí solas la tendencia de la moneda.
A nuestro juicio, el respaldo internacional debería limitar temporalmente nuevas depreciaciones, aunque persistirá una elevada volatilidad. Una recuperación sostenida del yen requerirá que el BoJ continúe normalizando su política monetaria y que disminuyan las tasas estadounidenses.
CHINA
China adopta un tono más favorable, pero mantiene una respuesta gradual frente a la desaceleración
Las autoridades reconocieron un escenario económico más complejo y adoptaron un tono más favorable de apoyo al crecimiento. La prioridad inmediata será acelerar la ejecución del gasto ya autorizado, apoyar proyectos de infraestructura y sostener sectores estratégicos, antes que lanzar un programa de estímulo de gran magnitud.
La necesidad de apoyo se refleja en los PMI de julio, que mantuvieron a la manufactura y los servicios por debajo del umbral de expansión. La debilidad de los nuevos pedidos, la inversión privada y el sector inmobiliario sugiere que la demanda interna todavía no logra compensar la desaceleración del impulso exportador. El debilitamiento de los principales indicadores líderes acentúa el riesgo de una desaceleración más pronunciada, lo que aumenta la probabilidad de eventuales medidas de apoyo, fiscales y/o monetarias. La duda, considerando el debilitamiento de la demanda interna, es si las medidas serán suficientes para estabilizar el crecimiento.
El yuan alcanza su mayor nivel en más de tres años
El yuan se fortaleció hasta alrededor de 6,76 por dólar, su mayor nivel en más de tres años. La apreciación respondió a la debilidad global del dólar, mayores flujos hacia activos chinos y una mayor tolerancia del Banco Popular de China (PBoC) a una moneda más fuerte. El movimiento ayuda a contener la inflación importada y reduce el costo de energía y materias primas, aunque también puede restar competitividad a las exportaciones en un momento de menor demanda global.A nuestro juicio, el banco central favorecerá una apreciación ordenada, evitando movimientos que amplifiquen la desaceleración industrial o generen entradas especulativas excesivas.
BRASIL
Brasil amplía el espacio fiscal, pero aumentan las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas
El gobierno brasileño amplió el espacio para ejecutar gasto durante el segundo semestre, revirtiendo parte de los bloqueos aplicados anteriormente. La medida apoyará la demanda interna y la inversión pública en un momento de moderación de la actividad, pero también debilita la señal de consolidación fiscal. El mayor impulso puede sostener el crecimiento en el corto plazo, especialmente a través de transferencias, infraestructura y consumo. Sin embargo, con una deuda elevada y tasas reales todavía restrictivas, una expansión persistente aumenta el costo de financiamiento y puede retrasar la convergencia de la inflación.A nuestro juicio, el balance es favorable para la actividad inmediata, pero menos positivo para tasas, moneda y prima de riesgo. La sostenibilidad dependerá de que el aumento del gasto sea transitorio y compatible con el marco fiscal; de lo contrario, el alivio de corto plazo podría traducirse en condiciones financieras más restrictivas.
MÉXICO
La economía repunta en el segundo trimestre, pero la recuperación sigue siendo frágil
La economía se recuperó durante el segundo trimestre, luego de la debilidad observada al inicio del año. El repunte estuvo apoyado por los servicios y una mejora parcial de la producción industrial, mientras el sector externo siguió beneficiándose de la integración manufacturera con EE.UU. Sin embargo, la recuperación continúa siendo desigual. La inversión privada se mantiene débil, la construcción pierde dinamismo y el consumo enfrenta tasas reales elevadas. Además, la incertidumbre comercial y el encarecimiento de la energía pueden reducir el impulso durante el segundo semestre.En consecuencia, el dato reduce el riesgo de una recesión inmediata, pero no confirma todavía una expansión sostenida. Esperamos un crecimiento moderado, con alta sensibilidad a la demanda de EE.UU., los aranceles y la trayectoria de política monetaria.
CHILE
Los aranceles tendrían un impacto macroeconómico acotado, pero efectos sectoriales relevantes
La exclusión del cobre refinado reduce significativamente el efecto agregado de los nuevos aranceles estadounidenses sobre Chile. Considerando la composición de las exportaciones, la tasa efectiva se ubicaría cerca de 5,4% y el impacto directo sobre el PIB sería acotado, en torno a 0,04%.
La exposición, sin embargo, es relevante para algunos sectores y regiones. Salmones, fruta fresca, productos forestales y neumáticos enfrentarían menores márgenes, pérdida de competitividad y posibles ajustes de producción y empleo. Las empresas con mayor capacidad para redirigir envíos o absorber parte del costo enfrentarán un impacto menor, mientras las actividades más dependientes de EE.UU. serán más vulnerables.
El principal riesgo no está en la medida actual, sino en una eventual extensión hacia el cobre. Dada la importancia de EE.UU. como destino y la limitada capacidad de sustitución en el corto plazo, un arancel amplio sobre cátodos tendría efectos significativamente mayores sobre exportaciones, inversión y tipo de cambio.
Nuestro escenario base continúa considerando un impacto macro acotado, pero con costos sectoriales que justifican medidas de apoyo y diversificación comercial.
La mayor incertidumbre inflacionaria posterga nuestra proyección de recorte de la TPM hasta marzo de 2027
El Banco Central de Chile mantuvo la TPM en 4,5% por unanimidad. La decisión reconoce que la actividad interna continúa débil y que la inflación subyacente ha mostrado señales de moderación, pero también que el nuevo shock energético, la depreciación reciente del peso y la mayor incertidumbre externa elevan los riesgos inflacionarios de corto plazo. El Consejo mantuvo un sesgo dependiente de los datos y evitó anticipar la trayectoria futura. A nuestro juicio, la demanda interna debilitada y la ausencia de un traspaso significativo hacia la inflación subyacente todavía justifican recortes más adelante. Sin embargo, la convergencia será más gradual y requiere confirmar que el petróleo y el tipo de cambio no generen efectos de segunda vuelta.
A partir de estos antecedentes, postergamos la primera baja de la TPM desde septiembre de 2026 hasta marzo de 2027, cuando proyectamos una reducción a 4,25%.La revisión no implica un cambio estructural en nuestra evaluación de la política monetaria: la TPM sigue por sobre su nivel neutral y la debilidad de la demanda terminará abriendo espacio para una normalización. Sin embargo, el Banco Central puede esperar más tiempo antes de actuar, considerando el mayor riesgo inflacionario y mitigando el peligro de revertir el proceso de convergencia inflacionaria.
Mejores cifras sectoriales elevan nuestra proyección del IMACEC de junio a 3,1%
Los indicadores sectoriales de junio fueron superiores a lo anticipado por nuestros modelos y llevaron a revisar la proyección del IMACEC desde 2,2% a 3,1% anual. Estimamos un crecimiento de 7,4% en el componente minero y de 2,5% en el no minero, configurando una composición más favorable que la observada durante los meses anteriores.
La producción industrial aumentó 1,3% anual, impulsada por una expansión de 6,0% en minería. La manufactura continuó débil, con una caída de 3,2%, aunque mostró una mejora mensual desestacionalizada. Por el lado de la demanda, el comercio creció 4,8%, con avances en ventas minoristas, automóviles, comercio electrónico y equipos, lo que confirma un consumo más resiliente de lo anticipado.
Los permisos de edificación no habitacional también entregaron una señal positiva para la inversión. En conjunto, los datos de junio reducen el sesgo bajista inmediato y mejoran el punto de partida del segundo semestre.
El resultado es consistente con nuestra proyección de crecimiento de 1,9% para 2026, aunque todavía no permite concluir que la economía haya iniciado una aceleración estructural.
El mercado laboral continúa siendo el principal punto débil.
La tasa de desempleo se mantuvo en 9,4% durante el trimestre abril-junio y alcanzó 9,3% en términos desestacionalizados. Aunque el empleo aumentó 0,9% anual, el avance se concentró en ocupaciones informales y por cuenta propia, confirmando que la mejora de la actividad todavía no se traduce en una recuperación sólida del empleo formal. En consecuencia, el balance de junio es más favorable para la producción y el gasto, pero sigue siendo débil para los ingresos laborales y el consumo.MERCADOS FINANCIEROS LOCALES
El peso recupera terreno y se ubica entre las monedas más fuertes de la región
El tipo de cambio cerró la semana levemente por sobre $930, acumulando una caída cercana a $20. La apreciación del peso estuvo apoyada por el debilitamiento global del dólar, una volatilidad relativamente acotada en los mercados financieros internacionales y la persistencia del precio del cobre en niveles elevados. A estos factores externos se habría sumado una mejora gradual de las expectativas locales, favorecida por los avances de la Ley de Reconstrucción Nacional y sus posibles efectos sobre la inversión, la agilización de permisos y el crecimiento potencial. Aunque este canal todavía es incipiente, podría estar contribuyendo a reducir parte de la prima de riesgo incorporada en la paridad.
La caída del tipo de cambio fue mayor que la apreciación observada en otras monedas emergentes, revirtiendo el rezago relativo del peso en registrado en las semanas previas. El movimiento sugiere que, además del entorno externo favorable, comenzaron a adquirir mayor relevancia factores locales, permitiendo una recuperación más marcada de la moneda chilena.
El IPSA cierre por sobre los 11.000 puntos y sus fundamentos siguen siendo favorables
El IPSA cerró la semana en 11.017 puntos, acumulando un avance cercano a 0,6% respecto del viernes anterior. El resultado fue moderado, pero relevante porque permitió consolidar al índice sobre los 11.000 puntos en una semana de elevada volatilidad internacional. El avance tuvo una composición relativamente amplia: a mitad de semana fue apoyado por SQM-B, las acciones del retail y los bancos, mientras el jueves destacaron Banco de Chile, Colbún y Latam.
Los fundamentos continúan siendo favorables. El elevado precio del cobre, las mejores cifras sectoriales de junio y los avances de la Ley de Reconstrucción Nacional apoyan las expectativas de crecimiento, inversión y utilidades corporativas. En particular, la reducción gradual del impuesto corporativo desde 27% a 23%, la reintegración tributaria y los mecanismos de invariabilidad podrían elevar el valor presente de las empresas y mejorar el clima de inversión. No obstante, la revisión hacia una TPM más alta durante más tiempo aumenta las tasas de descuento y podría limitar parcialmente el desempeño de los sectores más sensibles a las tasas.
Nuestra visión sigue siendo optimista. Esperamos que la recuperación gradual de la actividad, la expansión de las utilidades y un entorno favorable para la inversión permitan una convergencia del IPSA hacia 12.138 puntos a fines de 2026, lo que representa un potencial de avance cercano a 10,0% desde el nivel actual.
Escenario macrofinanciero: proyecciones 2026-2027
La resiliencia de Estados Unidos y el mejor balance de actividad en Chile sostienen el escenario de mediano plazo. Sin embargo, el shock energético postergó la flexibilización monetaria en ambas economías y elevó el riesgo de tasas largas más persistentes.|
País / variable |
Proyección |
Cambio vs. informe anterior |
Sesgo |
|
CHILE |
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|
PIB 2025 (var. % anual) |
2,5% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
1,9% |
--- |
Neutro |
|
Inflación junio 2026 |
0,0% |
--- |
Dato |
|
Inflación julio 2026 |
0,27% |
--- |
Neutro |
|
Inflación agosto 2026 |
0,18% |
--- |
Alcista |
|
Inflación (fin de 2026) |
3,9% |
--- |
Alcista |
|
Inflación (fin de 2027) |
2,8% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
4,50% |
--- |
Dato |
|
TPM (fin de 2026) |
4,50% |
+25 pb |
Neutro |
|
TPM (marzo 2027) |
4,25% |
Nueva Trayectoria |
Neutro |
|
TPM (septiembre 2027) |
4,25% |
Nueva Trayectoria |
Neutro |
|
Tipo de cambio (corto plazo) |
$910 - $940 |
--- |
Neutro |
|
IPSA (fin de 2026) |
12.138 |
--- |
Neutro |
|
EE.UU. |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
2,1% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
2,3% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
3,50% - 3,75% |
--- |
Dato |
|
TPM (fin de 2026) |
3,50% - 3,75% |
+25 pb |
Alcista |
|
TPM (marzo 2027) |
3,25% - 3,50% |
Nueva trayectoria |
Neutro |
|
TPM (junio 2027) |
3,00% - 3,25% |
Nueva trayectoria |
Neutro |
|
TB10 (próximas 4 semanas) |
4,50% - 4,80% |
+10 pb |
Neutro |
|
TB10 (diciembre 2026) |
4,20% - 4,40% |
+20 pb |
Neutro |
|
ZONA EURO |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
1,4% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
0,7% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
2,25% |
--- |
Dato |
|
TPM (septiembre 2026) |
2,25% |
--- |
Alcista |
|
TPM (fin de 2026) |
2,25% |
--- |
Alcista |
|
Bund 10 (próx. 4 sem.) |
3,00% - 3,20% |
--- |
Neutro |
|
JAPÓN |
|||
|
PIB 2025 (var. % anual) |
1,1% |
--- |
Dato |
|
PIB 2026 (var. % anual) |
0,4% |
--- |
Neutro |
|
TPM (julio 2026) |
1,00% |
--- |
Dato |
|
TPM (fin de 2026) |
1,25% |
--- |
Neutro |
|
JGB10 (próx. 4 sem.) |
2,60% - 2,80% |
--- |
Neutro |
Fuente: ForecasT. Proyecciones sujetas a revisión según nuevos datos macroeconómicos y condiciones financieras.
ACTIVIDAD Y DEMANDA INTERNA
|
Variable |
2026 |
2027 |
|
PIB |
1,9% |
3,2% |
|
Consumo privado |
2,4% |
3,5% |
|
Inversión |
3,4% |
6,5% |
ESCENARIO MACROFINANCIERO
|
Variable |
2026 |
2027 |
|
Inflación a diciembre |
3,90% |
2,80% |
|
TPM, cierre |
4,50% |
4,25% |
|
IPSA, cierre |
12.138 |
13.835 |
|
USD/CLP promedio año |
$890 |
$840 |
Fuente: ForecasT. Proyecciones sujetas a revisión según nuevos datos macroeconómicos y condiciones financieras.