- Caída de apertura de empleos a mínimos de 10 meses
De acuerdo con la encuesta Job Openings and Labor Turnover Survey (JOLTS), la apertura de nuevos empleos cayó a 7,18 millones en julio, su nivel más bajo en 10 meses, frente a los 7,36 millones de junio. Esto refleja una demanda laboral más débil en un contexto de elevada incertidumbre por la política comercial. A nivel sectorial, el deterioro se concentró en salud, comercio minorista y recreación. Si bien las contrataciones repuntaron levemente, los despidos también aumentaron, manteniendo la relación de vacantes por desempleado en 1 a 1, el menor ratio desde 2021.
- Crecimiento del empleo se desploma y el desempleo alcanza máximos de 2021
El informe de empleo correspondiente a agosto mostró una clara desaceleración del mercado laboral. Las nóminas no agrícolas aumentaron apenas en 22.000 puestos, mientras que el desempleo subió a 4,3%, alcanzando con ello su nivel más alto desde 2021. Además, las revisiones a meses previos reflejaron una debilidad mayor. De hecho, la cifra corregida de junio mostró la primera caída neta en empleo desde 2020. A nivel sectorial, el crecimiento del empleo se concentró en servicios de salud, recreación y hotelería, mientras que manufacturas, información, servicios profesionales y actividades financieras registraron caídas. En tanto, la participación laboral subió a 62,3%, aunque la reducción de horas trabajadas apunta a una menor utilización de la fuerza laboral. En conjunto, los datos sugieren un enfriamiento más amplio, reforzando la percepción de un ajuste más rápido en la demanda laboral.
- ¿Cómo reaccionaron los mercados financieros?
La clara evidencia de desaceleración del mercado laboral provocó una reacción inmediata en los mercados financieros. Los bonos del Tesoro se fortalecieron, con caídas de hasta 11 pb en los rendimientos a 2 años (3,48%) y más de 6 pb en los de 10 años (4,1%), mientras que los futuros reflejaron una probabilidad del 98% de un recorte de tasas en septiembre. Incluso se reactivaron las apuestas por una baja más agresiva de 50 pb. El debilitamiento del empleo impulsó la expectativa de un ciclo más prolongado de recortes, favoreciendo la demanda por activos de mayor duración en renta fija y presionando al dólar a la baja.
Por su parte, el S&P 500 alcanzó inicialmente nuevos máximos históricos, sustentado en la expectativa de que un mercado laboral más débil acelere la transición hacia una política monetaria más expansiva. Sin embargo, el riesgo de que esta debilidad trascienda de un enfriamiento controlado a un deterioro más profundo comenzó a pesar sobre los precios, provocando una rápida reversión de las ganancias. En este contexto, activos refugio como el oro se vieron beneficiados, frente a la incertidumbre generada por la combinación de tasas todavía elevadas e indicios de debilidad laboral.