CHINA
Fitch reconoce los mayores peligros asociados al exceso de apalancamiento.
La agencia clasificadora de riesgo Fitch Ratings revisó las perspectivas para el rating crediticio soberano de “estables” a “negativas”, mientras mantuvo su nota en “A+”. Fitch argumento para su decisión la mayor preocupación por las perspectivas de las cuentas fiscales, en un contexto en que las autoridades están tratando de contener el impacto económico resultante de la prolongación de la crisis del sector inmobiliario. La decisión de Fitch podría afectar aún más el sentimiento del mercado, en un contexto en que la confianza ya está deprimida.
De acuerdo con las estimaciones de BIS (Bank of International Settlements), la deuda pública en China bordeó el 80% a mediados del año pasado, cifra que es casi el doble de lo que era una década atrás. Además, si bien dicha cifra es inferior a lo observado en varias economías desarrolladas, es relativamente alta entre las economías emergentes. En todo caso, cabe destacar que China se endeuda principalmente en su moneda y con acreedores locales. De hecho, se estima que la tenencia de bonos soberanos en manos de inversionistas extranjeros es menos del 8,0%. Además, los principales bancos chinos son estatales, mientras el gobierno tiene participaciones de control en varios bancos comerciales más pequeños. La combinación anterior al menos modera las implicancias del deterioro en la percepción de riesgo.
Por su parte, S&P revisó su clasificación de China Vanke a “bono basura”.
S&P Global Ratings revisó la clasificación de riesgo de la firma inmobiliaria China Vanke, la cual se encuentra en el centro de la crisis del sector durante las últimas semanas, llevando su nota a “BB+”, consistente con el rating de “bono basura”. La agencia señaló que, aún cuando la firma tiene suficiente efectivo y acceso a fuentes de liquidez para hacer frente a los vencimientos de deuda en lo que resta del año, el sostenido debilitamiento en el flujo de ventas de propiedades provocará un deterioro en la posición financiera de la firma e impactará su competitividad. En este contexto, la presión bajista sobre el precio de las acciones de Vanke se acentuó en los últimos días, alcanzando a mediados de la semana su nivel más bajo en casi una década.
¿Exceso de optimismo en China?
Tras las cifras de actividad sectorial del primer bimestre y el repunte en los indicadores líderes, el mercado incrementó su confianza en que la economía será capaz de cumplir con su meta ambiciosa de crecimiento económico. Ello, entre otras cosas, ha motivado alzas en los precios de los commodities, incluyendo el cobre. Sin embargo, las malas cifras del comercio exterior ponen en entredicho el mayor optimismo. En este sentido, el valor de las exportaciones se contrajo un 7,5% en marzo, mientras las importaciones cayeron un 1,9%. Estos resultados fueron muy inferiores a lo esperado y dan cuenta de los importantes desafíos que enfrenta la economía, especialmente por las señales de una insuficiente demanda interna. Ello, además, en un contexto en que la crisis inmobiliaria se ha prolongado.
Gráfico N° 8: Indicadores Comercio Exterior
