ECONOMÍA GLOBAL
El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera una contracción de la actividad algo menos pronunciada a la inicialmente estimada. Sin perjuicio de ello, advierte de serios factores de riesgo.
El FMI publicó en la semana su Informe de Perspectivas Globales de octubre de 2020. En dicho documento, el FMI señaló que espera que la recesión sea menos pronunciada de lo anticipando, estimando una caída del PIB mundial de 4,4% el 2020, 8 décimas menos que su previsión anterior. Dicha revisión fue consecuencia de desempeños mejores a lo anticipado en el segundo trimestre, especialmente en las economías avanzadas, donde la actividad comenzó a mejorar antes de los esperado luego del inicio del proceso apertura en mayo y junio. A ello, se sumaron indicadores que dan cuenta de una mayor recuperación en el tercer trimestre.

Para el próximo año, el FMI estima un crecimiento de 5,2% para la actividad global, dos décimas menos que su previsión de junio. De acuerdo con el organismo, ello refleja la caída más moderada en el 2020 y es consistente con expectativas de un continuo distanciamiento social. Con ello, el nivel de actividad mundial en el 2021 se ubicará sólo un 0,6% por sobre el registrado en el 2019, antes del inicio de la crisis sanitaria. El FMI reconoce que dichas proyecciones implican amplios excesos de capacidad ociosa y elevadas tasas de desempleo, tanto a nivel de economías avanzadas como emergentes.
El FMI advirtió que la incertidumbre que rodea las proyecciones de su escenario base es inusualmente elevada, y están principalmente relacionadas con:
• El curso de la pandemia, la respuesta de salud pública necesaria y las disrupciones en la actividad, especialmente en aquellos sectores intensivos en contacto.
• Otra fuente de incertidumbre proviene del alcance de los efectos indirectos de la frágil demanda, el debilitamiento del sector turismo y las menores remesas.
• El sentimiento del mercado financiero y sus implicaciones para los flujos de capital globales.
• Además, existe incertidumbre en torno a la magnitud del daño sobre el producto potencial.
Sin perjuicio de lo anterior, el FMI indicó que los riesgos de un crecimiento más bajo que el proyectado siguen siendo significativos. Si el virus resurge, el progreso en tratamientos y vacunas es más lento de lo previsto o el acceso de los países es desigual, la actividad económica podría ser menor de lo esperado. Además, considerando la gravedad de la recesión y la posible retirada de las medidas de apoyo podría agravar las quiebras y acentuar el deterioro en los ingresos y el empleo. En tanto, el deterioro de la confianza financiera podría desencadenar una caída repentina en los nuevos préstamos.
El G-20 anunció un alivio transitorio a la carga de deuda de los países más pobres.
Los ministros de Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G-20 acordaron prolongar seis meses la iniciativa de suspensión del servicio de deuda de los países más vulnerables. Ello, con el fin de apoyar su lucha contra la crisis sanitaria. Con ello, se extiende el alivio hasta mediados de 2021, período, en todo caso, más corto al solicitado por el Banco Mundial (BM) de una extensión por un año. El BM estimó que la deuda externa elegible en el programa llegó a un récord de US$744 billones a fines de 2019. Sin embargo, hubo una cierta decepción por la ausencia de acreedores privados y prestamistas multilaterales. De hecho, se estima que sólo el 24% de los pagos de deuda de los países elegibles están sujetos a la posible suspensión. Para el 2021, dicho porcentaje podría aumentar a un 44%.