Fitch dio el inicio a lo que probablemente será una sucesión de recortes en la clasificación de riesgo de Chile.
Validando lo que hemos señalado en varias oportunidades, la agencia Fitch recortó la clasificación de riesgo de la deuda soberana de Chile, desde “A” a “A-”, mientras dejó la perspectiva en “estable”. De acuerdo con el informe de Fitch, su decisión se basó en el debilitamiento de las finanzas públicas resultante de las presiones para aumentar el gasto social tras las protestas de 2019, a su vez, agravadas por la recesión económica en curso. Fitch estimó que la deuda pública continuará aumentando en el mediano plazo, en un contexto de bajo crecimiento y mayor dificultad para consolidar las cuentas fiscales. De acuerdo con las estimaciones realizadas por Fitch, la economía se contraería un 5,8% este año, para luego expandirse un 4,5% el 2021. En tanto, estima que el déficit fiscal llegaría a un 8,5% del PIB este año y a un 5,1% del PIB el 2021, cifras superiores al 8,2% y 4,3% estimadas por el gobierno. Con ello, estima que la deuda pública bruta llegará a un 34% del PIB este año y a un 37,4% el 2021. Sin embargo, dichos niveles están por debajo de la mediana de 56% de la relación deuda-PIB de los países con clasificación “A”.
Coincidiendo con el diagnóstico de Fitch, estimamos que es altamente probable que en los próximos meses S&P y Moody’s también recorten sus clasificaciones. Además, en ausencia de un ajuste fiscal profundo, el que parece tener una baja viabilidad política, es altamente probable que en los próximos años se decreten recortes adicionales en la clasificación de riesgo de nuestro país. Ello pondría una presión alcista sobre las tasas de interés y el tipo de cambio real.
Tanto la oferta como la demanda de crédito bancario se restringieron durante el 3T20.
La Encuesta de Crédito Bancario elaborada por el BC reveló que los estándares de otorgamiento de crédito en todos los segmentos de préstamo continuaron restringiéndose en el tercer trimestre, en buena medida por una evaluación de mayor riesgo. En tanto, la demanda por crédito sigue débil.
Política monetaria se mantiene inalterada
El Consejo del BC decidió mantener la TPM en un 0,5%, así como dejar intactas las medidas no convencionales de apoyo a la liquidez y el crédito. En el comunicado adjunto a la decisión, el BC señaló, en el ámbito externo, que los indicadores dan cuenta de una moderación de la velocidad de recuperación, en un contexto de rebrote del virus y la implementación de medidas de contención. Por su parte, señaló que los mercados financieros han mostrado una mayor volatilidad, en la que ha incidido no solo la situación sanitaria, sino también los desarrollos en el ámbito político y económico global.
En el ámbito local, el BC notó que se siguen observando cifras marcadamente negativas para sectores como los servicios y la construcción, aún afectados por restricciones. En contraste, el comercio continuó experimentando una mejora importante, alcanzando las primeras cifras positivas en la comparación anual desde febrero. En tanto, indicó que el mercado laboral siguió dando señales de estabilización, con una leve recuperación de la ocupación y las horas trabajadas. Por su parte, reconoció la reciente mejoría en los indicadores de confianza. En materia de precios, el BC indicó que la reciente aceleración de la inflación se condice, principalmente, con el impulso transitorio al consumo de bienes vinculado al retiro de ahorros previsionales y a algunas restricciones de oferta en el corto plazo para abastecer esa demanda. Sin embargo, de acuerdo con el BC, las presiones inflacionarias a mediano plazo se mantienen acotadas.
Por último, respecto a la trayectoria futura de la política monetaria, el BC prevé que la TPM seguirá en su nivel mínimo durante gran parte del horizonte de política monetaria y que mantendrá las actuales medidas cuantitativas. Sin perjuicio de ello, indicó que seguirá evaluando opciones para adecuar el impulso monetario y apoyar la estabilidad financiera.
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