Informe semanal

19 Apr 2026

RESUMEN EJECUTIVO

TEMA DE LA SEMANA

  • Las señales de desescalamiento en Medio Oriente —incluyendo la reapertura de Ormuz y avances en negociaciones— han reducido de forma relevante el riesgo geopolítico, disminuyendo la probabilidad de un shock energético persistente y reforzando nuestro escenario base de un shock transitorio con impactos acotados. Esto se ha traducido en caída del precio del petróleo, reducción de primas por riesgo, bajas en tasas y debilitamiento del dólar, junto con un repunte en acciones. Hacia adelante, el foco debiera rotar desde la geopolítica hacia fundamentos, los que se mantienen sólidos, sosteniendo perspectivas favorables para los mercados bursátiles y condiciones financieras más holgadas.
  • El principal riesgo para este escenario radica en una eventual reversión del proceso de desescalamiento, que reactive presiones sobre el mercado energético. No obstante, en el margen, la probabilidad de este escenario ha disminuido de forma relevante.

GLOBAL

  • El FMI recortó levemente su proyección de crecimiento global para 2026 (a 3,1%), incorporando el shock energético. Sin embargo, mantiene una expansión cercana a su promedio histórico, bajo el supuesto de un shock acotado y transitorio, lo que refuerza la lectura de impacto global limitado y no disruptivo.
  • Con todo, es importante notar que parte del shock energético ya se ha transmitido a precios, por lo que la normalización inflacionaria podría ser más gradual de lo que sugiere la reciente caída en el petróleo.

ESTADOS UNIDOS

  • Las cifras de inflación del índice de precios a nivel productor sorprendieron favorablemente, con presiones acotadas en el componente subyacente, lo que refuerza la visión de un shock transitorio y abre espacio para recortes de tasas.
  • En actividad, se observan señales mixtas: debilidad en industria e inmobiliario, pero un mercado laboral resiliente, consistente con una desaceleración acotada más que un deterioro cíclico profundo.

ZONA EURO

  • La inflación mostró un leve aumento, pero permanece contenida, mientras que la caída reciente en energía reduce riesgos inflacionarios hacia adelante. En este contexto, el BCE tendría menor urgencia de ajuste, favoreciendo una postura de pausa y dependiente de datos, coherente con un escenario de shock transitorio.

CHINA

  • China sorprendió con un sólido crecimiento en el primer trimestre (5,0%), pero las cifras más recientes muestran una pérdida de dinamismo en el margen, con debilidad en consumo, inversión e industria. Hacia adelante, persisten desafíos estructurales —especialmente en demanda interna e inmobiliario— que apuntan a una desaceleración gradual.

CHILE

  • El desescalamiento externo refuerza un escenario de impacto acotado y transitorio, con efectos favorables en tipo de cambio, tasas y condiciones financieras. En actividad, los eventos recientes contribuirán a corregir el sesgo del mercado, que ha tendido a sobredimensionar el impacto negativo del conflicto sobre la economía local y, al mismo tiempo, a subestimar el impulso proveniente de un elevado precio del cobre, mejorando las perspectivas de crecimiento. Esto se complementa con una visión positiva para el IPSA.
  • El Plan de Reconstrucción Nacional apunta a una reactivación liderada por la inversión privada, mediante incentivos tributarios, mayor certeza regulatoria y agilización de permisos. Mientras el impulso de corto plazo proviene de reconstrucción y vivienda, el principal efecto es de mediano plazo vía mayor crecimiento potencial. Su impacto dependerá críticamente de la implementación, con riesgos concentrados en el frente fiscal y político, especialmente por la rebaja del impuesto corporativo.

Proyecciones de Corto y Mediano Plazo

TEMA DE LA SEMANA

Desescalamiento en Medio Oriente y rotación hacia fundamentales impulsan a los mercados.

Señales crecientes de moderación geopolítica

Los desarrollos recientes en Medio Oriente continúan alineándose con un escenario de moderación gradual de las tensiones geopolíticas. En los últimos días han surgido señales adicionales que refuerzan esta narrativa. Destaca la posibilidad de extender el alto al fuego entre EE.UU. e Irán por dos semanas, lo que reduciría el riesgo de una reanudación inmediata de las hostilidades y abriría espacio para avanzar en negociaciones más técnicas en torno a temas clave, como el programa nuclear iraní y la reapertura del Estrecho de Ormuz. A esto se suma la continuidad de esfuerzos de mediación internacional y la implementación de un alto al fuego temporal entre Israel y Líbano, lo que contribuye a acotar el riesgo de una escalada regional más amplia.

En esta línea, un desarrollo particularmente relevante ha sido el anuncio por parte de Irán de que el Estrecho de Ormuz se encuentra “completamente abierto” al tránsito comercial durante el período de alto al fuego, en coordinación con rutas previamente establecidas por sus autoridades. Esta señal, junto con el acuerdo de cese al fuego entre Israel y Líbano, refuerza la percepción de una descompresión efectiva del riesgo geopolítico en uno de los principales cuellos de botella energéticos a nivel global. La reapertura del estrecho reduce de forma significativa el riesgo de disrupciones en la oferta de petróleo, lo que se ha traducido en una caída relevante de su precio y en una compresión de la prima por riesgo energético.

Este ajuste no solo tiene implicancias directas sobre los mercados de commodities, sino que también abre un canal macro relevante: menores precios del petróleo alivian las presiones inflacionarias de corto plazo —particularmente en energía y transporte—, reducen el riesgo de efectos de segunda vuelta y contribuyen a anclar las expectativas de inflación. A nivel global, este entorno más benigno refuerza la expectativa de una trayectoria de política monetaria menos restrictiva, en la medida en que reduce uno de los principales riesgos alcistas para la inflación.

De la escalada al “conflicto contenido”

Si bien las señales recientes apuntan a una descompresión del riesgo, persisten focos de tensión relevantes, especialmente en torno al Estrecho de Ormuz. Aunque actualmente se mantiene abierto al tránsito comercial en el marco del alto al fuego, la situación sigue siendo frágil y sujeta a reversión, dado que no existe aún claridad respecto al alcance ni la sostenibilidad de un acuerdo más permanente en el corto plazo. A ello se suma la persistencia de presencia militar en la zona y episodios de tensión en el sur del Líbano. En este contexto, el escenario base se desplaza desde uno de escalada hacia uno de conflicto contenido, aunque con una prima de riesgo que difícilmente desaparecerá por completo en el corto plazo.

Mercados internalizan el desescalamiento

Los mercados financieros han reaccionado de forma consistente con esta evolución. A medida que se ha internalizado una mayor probabilidad de desescalamiento gradual, se ha observado una recuperación en la demanda por activos de riesgo, reflejado en el sólido desempeño de las bolsas globales, caídas en las tasas de interés, debilitamiento del dólar y una compresión generalizada de los indicadores de riesgo, incluyendo spreads de crédito y medidas de volatilidad. En paralelo, la caída del precio del petróleo refuerza la señal de una menor prima por riesgo geopolítico.

Gráfico N° 1: Precio del Petróleo

(US$/barril)

Rotación del mercado: desde geopolítica hacia fundamentales

Hacia adelante, en la medida en que el riesgo geopolítico continúe moderándose —aunque con episodios de volatilidad dada la fragilidad del equilibrio actual—, es esperable que el foco del mercado se desplace progresivamente hacia los fundamentales macro y corporativos, los que se mantienen favorables. En particular, el crecimiento económico global ha mostrado resiliencia, las condiciones financieras tenderían a relajarse y las utilidades corporativas continúan exhibiendo una dinámica positiva.

Espacio adicional para el rally

En este contexto, estimamos que la combinación de menor incertidumbre geopolítica y solidez de fundamentales seguirá apoyando el desempeño de los activos de riesgo. En particular, proyectamos que el S&P 500 podría superar los 7.600 puntos hacia fines de año, a medida que el mercado consolide este cambio de régimen desde riesgo geopolítico hacia fundamentos.

Implicancias para Chile: tipo de cambio, inflación, tasas e IPSA

A nivel local, los desarrollos recientes refuerzan de manera significativa el escenario que hemos planteado desde el inicio del conflicto —un shock intenso pero transitorio, con efectos acotados sobre las variables macrofinancieras—. En particular, el desescalamiento geopolítico debiera seguir presionando a la baja el tipo de cambio, llevándolo probablemente hacia niveles previos al inicio de las tensiones, en un contexto de menor demanda por cobertura, un precio del cobre elevado, el debilitamiento global del dólar y la recuperación de la demanda por riesgo. Además, este entorno externo más benigno refuerza nuestra visión de que se reactivaría la probabilidad de recortes de tasas —con una baja esperada durante la segunda mitad del año—. Este escenario se vería respaldado tanto por la caída de las tasas internacionales como por un ajuste a la baja en las expectativas de inflación de corto plazo y un riesgo más acotado de desenclaje de expectativas de inflación, lo que en conjunto debiera acentuar la presión bajista sobre las tasas nominales, particularmente en la parte corta de la curva. En materia de actividad, estimamos que los eventos recientes contribuirán a corregir el sesgo del mercado, que ha tendido a sobredimensionar el impacto negativo del conflicto sobre la economía local y, al mismo tiempo, a subestimar el impulso proveniente de un elevado precio del cobre. Una lectura más equilibrada de estos factores debiera reflejarse en mejores perspectivas de crecimiento hacia adelante. En este contexto, y en línea con una mejora en las condiciones financieras, estimamos que el mercado accionario local debiera continuar su proceso de recuperación, con el IPSA proyectado a superar los 12.600 puntos hacia fines de 2026.

Gráfico N° 2: Mercado Accionario Local

GLOBAL

El FMI reconoce un impacto acotado del conflicto en Medio Oriente sobre el crecimiento global.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó sus proyecciones de crecimiento global para 2026, reflejando el impacto del conflicto en Medio Oriente y el shock energético asociado. El crecimiento mundial se estima ahora en 3,1%, dos décimas menos que su proyección anterior, bajo el supuesto de un conflicto relativamente acotado y un aumento moderado y transitorio en los precios de la energía. Sin perjuicio de ello, el organismo advirtió que la incertidumbre es elevada y plantea escenarios alternativos. En un escenario adverso, el crecimiento global caería a 2,5% con una inflación de 5,4%, mientras que en un escenario severo —con precios del petróleo en torno a US$100— la economía mundial podría crecer por debajo de 2,0%, bordeando una recesión global, junto con una inflación cercana al 6%.

Gráfico N° 3: Crecimiento Mundial - FMI

El shock se transmite principalmente a través del cierre parcial del Estrecho de Ormuz y el alza en los precios de energía y alimentos, lo que además interrumpe el proceso de desinflación global. En el escenario base, la inflación subiría a 4,4% en 2026, antes de retomar una trayectoria descendente. A nivel regional, el impacto sería más significativo en economías emergentes (crecimiento recortado a 3,9%) y en Europa, mientras que EE.UU. se vería relativamente menos afectado gracias a su condición de exportador neto de energía. China también mostraría resiliencia apoyada por estímulos. En contraste, Medio Oriente sería la región más golpeada, con una fuerte desaceleración e incluso contracciones en varios países. En síntesis, el FMI destacó que el conflicto ha deteriorado el panorama global, y que la magnitud del impacto dependerá críticamente de su duración, la evolución del mercado energético y la normalización de los flujos comerciales.

PRINCIPALES ECONOMÍAS

ESTADOS UNIDOS

Sorpresa inflacionaria contenida y menor riesgo geopolítico apoyan giro monetario.

Los precios mayoristas (PPI) mostraron una sorpresa inflacionaria acotada en marzo, reforzando una lectura más favorable en el margen. Si bien el PPI aumentó 0,5% mensual, el componente subyacente avanzó solo un 0,1%, evidenciando que las presiones inflacionarias más persistentes se mantienen contenidas. El alza estuvo explicada principalmente por energía —en particular combustibles—, mientras que servicios y otros componentes clave mostraron una dinámica más moderada.

Gráfico N° 4: Precios a Nivel Productor

(Variación mensual)

En este contexto, el dato sugiere que el repunte inflacionario reciente responde en mayor medida a un shock transitorio de costos, más que a una presión generalizada. En conjunto, el balance de las cifras de inflación de marzo —considerando tanto un IPC subyacente contenido como un PPI acotado—, junto con la moderación de las tensiones en Medio Oriente y la consecuente corrección en los precios del petróleo, refuerza un escenario en que las presiones inflacionarias podrían ser menos persistentes de lo anticipado. Esto, a su vez, reactiva las expectativas de recortes de tasas en la segunda mitad del año, en línea con lo que hemos venido planteando en las últimas semanas.

Actividad muestra señales de moderación, pero empleo se mantiene resiliente.

La producción industrial en EE.UU. cayó 0,5% en marzo, sorprendiendo negativamente y reflejando un impacto inicial del shock energético sobre la actividad, con debilidad en manufactura y una contracción más marcada en utilities. A ello se sumó un deterioro en el sector inmobiliario, donde la confianza de los constructores cayó a un mínimo de siete meses, afectada por mayores costos de materiales, alzas en tasas hipotecarias y un entorno de mayor incertidumbre. En conjunto, las cifras conocidas durante la semana configuran un balance más débil en el margen para la actividad, evidenciando que el alza en costos —particularmente energía— comienza a transmitirse a distintos sectores.

Gráfico N° 5: Confianza Constructores de Viviendas - NAHB

No obstante, este deterioro sigue siendo acotado y contrasta con señales más favorables que provienen del mercado laboral. De esta forma, las solicitudes iniciales de desempleo cayeron a 207 mil, mostrando que los despidos se mantienen contenidos, en línea con otros indicadores que apuntan a un mercado laboral aún resiliente. Así, el escenario sigue siendo consistente con un impacto transitorio más que con un deterioro abrupto de la actividad.

MERCADOS FINANCIEROS DE EE.UU.

Se modera el shock y resurgen los fundamentales

La semana estuvo dominada por un cambio progresivo —y finalmente abrupto— en el balance de riesgos, gatillado por señales de desescalamiento en Medio Oriente y, especialmente, por la reapertura del Estrecho de Ormuz hacia el cierre de la semana. Ello tuvo impactos en los precios de los principales activos.

Mercado accionario: repunte por caída en las primas de riesgo y fundamentos resilientes

El S&P 500 no solo revirtió completamente las pérdidas asociadas al conflicto, sino que cerró la semana en máximos históricos. Ello fue consecuencia de:
  • Caída de riesgo geopolítico: La secuencia fue clara: expectativas de negociación → alto al fuego → reapertura de Ormuz. Esto redujo el riesgo de disrupción energética global.
  • Reducción del petróleo → alivio inflacionario
  • Utilidades resilientes: inicio de temporada con resultados mixtos pero, en agregado, sin deterioro relevante. Flujos siguen respaldando la narrativa de crecimiento de utilidades.
  • IA como soporte estructural: fuerte repunte en semiconductores y tech, con expectativas de ingresos robustas.

Gráfico N° 6: S&P 500

Tasas de interés: caída en la semana.

Las tasas de los bonos del Tesoro mostraron una tendencia bajista, especialmente hacia el cierre. La tasa del TB10 cayó 9 pb en el período hasta un 4,23%. Ello, fue el reflejo de un menor riesgo inflacionario (caída del petróleo y datos de inflación subyacente contenidos – PPI subyacente) y la reevaluación del escenario de política monetaria (el mercado volvió a incorporar probabilidad de recortes de la FED durante 2026).

Dólar: debilitamiento generalizado

El dólar registró una depreciación sostenida durante la semana, con una caída frente a prácticamente todas las monedas relevantes. Ello fue el reflejo de la caída de tasas en EE.UU., la reversión del flight-to-quality (al disiparse el riesgo extremo, se desarman posiciones defensivas) y la recuperación de la demanda por riesgo global, favoreciendo a las moneas cíclicas.

¿Qué esperamos hacia delante?

En las últimas semanas, los mercados pasaron desde un escenario de shock energético persistente a internalizar un shock transitorio en proceso de moderación. Este cambio, a nuestro juicio es clave, por cuanto el riesgo de estanflación (que dominó semanas previas) pierde fuerza y se reinstala el régimen de crecimiento resiliente e inflación moderándose.
  • Implicancias para nuestro escenario base

Los eventos recientes incrementan significativamente la probabilidad de ocurrencia de nuestro escenario base: Shock energético transitorio que se disipa gradualmente. De hecho, la reapertura de Ormuz elimina el principal riesgo de un evento extremo. Con el riesgo geopolítico en retirada, aunque probablemente con varios episodios de volatilidad, el mercado volverá a fundamentales:

    • Crecimiento: resiliente (datos laborales sólidos, utilidades firmes).
    • Condiciones financieras: aún restrictivas, pero en proceso de relajación.
    • Utilidades corporativas: revisiones estables/positivas.

El entorno descrito refuerza nuestra proyección de un S&P 500 superando los 7.600 puntos a fines de 2026.

En relación con el mercado de renta fija, los eventos recientes han reactivado la probabilidad de recortes por parte de la FED. Dado ello, pese a la caída reciente, vemos espacio adicional de compresión en las tasas, especialmente en el tramo corto de la curva. Finalmente, en materia cambiaria, identificamos un sesgo hacia el debilitamiento adicional del dólar consistente con menores tasas de interés y mayor apetito por riesgo global.

Gráfico N° 7: Curva de Retorno de Equilibrio - EEUU

ZONA EURO

Menor urgencia de alzas en medio de moderación energética.

La inflación regional fue revisada levemente al alza en marzo, alcanzando 2,6% anual (vs. 2,5% preliminar), en un contexto de mayores costos energéticos asociados al conflicto en Medio Oriente. La inflación subyacente se ubicó en 2,3% y los servicios en 3,2%, confirmando presiones aún presentes en componentes más persistentes. Si bien el dato marca el primer registro del año por sobre la meta del BCE, el aumento es acotado y no cambiaría la postura del organismo en el corto plazo. Aun así, el mercado continúa anticipando alzas de tasas más adelante en 2026.

Gráfico N° 8: Inflación Anual

En esta línea, autoridades del Banco Central Europeo (BCE) se inclinan por mantener las tasas sin cambios en la reunión de abril, postergando definiciones hasta contar con mayor claridad sobre el impacto del conflicto en crecimiento, inflación y cadenas de suministro, lo cual nos parece razonable. Además, considerando que las condiciones financieras más restrictivas estarían ayudando a anclar expectativas inflacionarias, mientras que la reciente moderación en los precios de la energía —tras señales de desescalamiento— también reduce la urgencia de un ajuste inmediato. En este contexto, pensamos que el BCE debería privilegiar una postura más cauta y dependiente de datos. A nuestro juicio, el escenario más probable sigue siendo uno de mantención de la tasa, bajo la premisa de una moderación gradual de las tensiones globales y señales recientes de debilitamiento de la actividad económica.

Caída del gas y el petróleo reduce necesidad de alzas.

La caída reciente en los precios de la energía, tras la tregua en Medio Oriente, ha acercado el escenario regional al planteado en el caso base del Banco Central Europeo. En este contexto, el shock sería transitorio y no generaría presiones inflacionarias persistentes, reduciendo la necesidad de nuevas alzas de tasas y favoreciendo una postura más neutral.

Gráfico N° 9: Precio del Gas

(€/MWh)

Si bien persiste incertidumbre, el punto de partida —con menor inflación y una política monetaria menos expansiva que en 2022— otorga mayor flexibilidad al BCE. Por ahora, nuestro escenario base sigue siendo uno de pausa, aunque el sesgo es contingente ante un eventual deterioro del escenario energético.

CHINA

La economía sorprende al alza en el primer trimestre, pero pierde tracción hacia el margen.

El crecimiento de la economía sorprendió positivamente en el primer trimestre, con una expansión anual de 5,0%, la más alta en tres trimestres, impulsada principalmente por la fortaleza de la producción manufacturera al inicio de año, las exportaciones y el dinamismo del sector tecnológico. Este desempeño sugiere una resiliencia mayor a la esperada frente al shock externo, apoyada por avances en seguridad energética y el impulso de sectores industriales estratégicos.

Gráfico N° 10: Actividad Económica – PIB

(Variación anual)

Sin embargo, las cifras de marzo mostraron una pérdida de tracción en el margen, destacando la desaceleración en el comercio minorista, una moderación en la producción industrial y el debilitamiento de la inversión —especialmente en el sector inmobiliario—, reflejando una persistente divergencia entre una oferta más sólida y una demanda interna débil.

Gráfico N° 11: Comercio Minorista

(Variación anual)

Hacia adelante, mantenemos una visión más cauta, proyectando un menor crecimiento en los próximos trimestres, en un contexto marcado por fragilidades estructurales, destacando el bajo dinamismo del consumo, el exceso de capacidad instalada en múltiples sectores y una prolongada crisis inmobiliaria, factores que seguirán limitando la sostenibilidad de la expansión.

ECONOMÍA CHILENA

Plan de Reconstrucción Nacional: Señales pro inversión como motor de reactivación.

El Plan de Reconstrucción Nacional combina un conjunto de medidas de corto y mediano plazo orientadas a reactivar la economía, con un énfasis claro en la inversión privada, la formalización del empleo y la simplificación y agilización regulatoria. La lógica no apunta a un impulso fiscal expansivo tradicional, sino a mejorar los incentivos económicos —vía menores cargas tributarias, mayor certeza regulatoria y reducción de fricciones— junto con apoyos focalizados en reconstrucción y vivienda. Este enfoque tendrá efectos positivos tanto en crecimiento como en empleo. Por una parte, la reducción de impuestos y la agilización de permisos favorecerían la inversión y el crecimiento potencial; por otra, los incentivos a la contratación formal contribuirían a dinamizar el mercado laboral y reducir la informalidad. No obstante, la magnitud y velocidad de estos efectos dependerán críticamente de la implementación de las medidas.

Medidas de estímulo económico – Corto Plazo

  • Ampliación del Fondo de Emergencia para reconstrucción de zonas afectadas por incendios, con una inyección adicional de $400.000 millones. Implicancia: ◦ Actividad: impulso de corto plazo vía construcción. ◦ Fiscal: acotado y transitorio. ◦ Política: alto consenso, ancla la viabilidad del plan.
  • Eliminación transitoria del IVA a la venta de viviendas nuevas por 12 meses, orientada a acelerar la colocación de un stock cercano a 100 mil unidades. Implicancia: • Actividad: impulso directo a construcción e inversión. ◦ Precios: potencial efecto bajista acotado en precios de vivienda. ◦ Mercado: mejora liquidez de inmobiliarias. ◦ Riesgo: efecto transitorio + adelantamiento de demanda.
  • Medidas transitorias para movilizar recursos: reducción temporal del impuesto a las donaciones e incentivos al retorno de capitales. Implicancia: ◦ Inversión: señal pro mercado y pro liquidez. ◦ Fiscal: bajo costo inmediato, pero incierto en recaudación futura. ◦ Credibilidad: depende de magnitud efectiva de flujos

Mediano y largo plazo

  • Rebaja gradual del impuesto corporativo de 27% a 23% como eje central de competitividad e inversión. Implicancia: ◦ Inversión: positivo en el margen (especialmente proyectos intensivos en capital). ◦ Crecimiento: efecto de mediano plazo, con impacto de corto plazo principalmente vía expectativas. ◦ Fiscal: principal foco de riesgo (menor recaudación). ◦ Política: mayor resistencia, eje del debate.
  • Agilización de permisos ambientales y sectoriales para proyectos de inversión, con foco en destrabar construcción, energía, minería e infraestructura. Implicancia: ◦ Inversión: probablemente el mayor impacto estructural del plan. ◦ Crecimiento potencial: mejora relevante si se implementa efectivamente. ◦ Riesgo: ejecución e implementación.
  • Mayor certeza tributaria y regulatoria, incluyendo mecanismos de invariabilidad para inversiones de largo plazo y una narrativa explícita de desburocratización. Implicancia ◦ Inversión extranjera: positiva (reduce prima por riesgo país). ◦ Horizonte largo: clave para proyectos de gran escala.

Medidas de estímulo a la creación de empleo

  • Creación de un crédito tributario por pago de remuneraciones para incentivar contratación formal y reducir el costo de la formalización. Según el diseño difundido, el crédito llega a 15% para remuneraciones alrededor de 7,8 UTM y se extingue sobre 12 UTM. El Gobierno sostiene que el instrumento inyectaría US$1.400 millones anuales, beneficiaría a 235 mil pymes y alcanzaría a más de 4 millones de trabajadores. Implicancia ◦ El enfoque general no es empleo público de emergencia, sino abaratar el empleo privado formal y reducir incentivos a la informalidad. ◦ Actividad: mejora acotada vía ingreso disponible. ◦ Política: alto apoyo ciudadano.

Medidas sociales

  • Exención de contribuciones para la primera vivienda de propietarios mayores de 65 años, siempre que corresponda a su residencia habitual.
  • Reconstrucción habitacional y aceleración de reposición en zonas siniestradas.
  • Beneficios directos a trabajadores y adultos mayores presentados como parte del componente social del plan, aunque con menor densidad que el componente tributario-económico.

Otras categorías

  • Orden fiscal: el plan se inserta en una estrategia de contención del gasto y disciplina presupuestaria.
  • Institucionalidad pro inversión: menor burocracia, más certeza regulatoria y señales pro mercado para recuperar crecimiento potencial.

Canales macro dominantes

  • Corto plazo: reconstrucción, vivienda y canal de confianza
  • Mediano plazo: inversión (tributos y permisos)
  • Mercados: reducción de prima por riesgo regulatorio

Principales tensiones

  • Trade-off crecimiento vs sostenibilidad fiscal (impuesto corporativo)
  • Alta dependencia de ejecución (permisos)
  • Desalineación con opinión pública en materia tributaria (especialmente impuesto corporativo)

Evaluación económica

  • El plan no es solo reconstrucción física, sino también reconstrucción económica, fiscal e institucional, coherente con una estrategia pro crecimiento basada en inversión privada. Pese a ello, cabe notar:
  • El impacto sobre la inversión en el corto plazo sería acotado, concentrándose principalmente en expectativas.
  • El principal aporte del plan radica en una mejora del crecimiento potencial. No obstante, el impacto estructural depende críticamente de implementación
  • El componente tributario constituye el principal foco de riesgo político y fiscal del plan.
En el margen, el mercado aún no internaliza plenamente los efectos de la propuesta, particularmente en lo relativo al impacto de mediano plazo sobre la inversión y el crecimiento potencial.19 Apr 2026

RESUMEN EJECUTIVO

TEMA DE LA SEMANA

  • Las señales de desescalamiento en Medio Oriente —incluyendo la reapertura de Ormuz y avances en negociaciones— han reducido de forma relevante el riesgo geopolítico, disminuyendo la probabilidad de un shock energético persistente y reforzando nuestro escenario base de un shock transitorio con impactos acotados. Esto se ha traducido en caída del precio del petróleo, reducción de primas por riesgo, bajas en tasas y debilitamiento del dólar, junto con un repunte en acciones. Hacia adelante, el foco debiera rotar desde la geopolítica hacia fundamentos, los que se mantienen sólidos, sosteniendo perspectivas favorables para los mercados bursátiles y condiciones financieras más holgadas.
  • El principal riesgo para este escenario radica en una eventual reversión del proceso de desescalamiento, que reactive presiones sobre el mercado energético. No obstante, en el margen, la probabilidad de este escenario ha disminuido de forma relevante.

GLOBAL

  • El FMI recortó levemente su proyección de crecimiento global para 2026 (a 3,1%), incorporando el shock energético. Sin embargo, mantiene una expansión cercana a su promedio histórico, bajo el supuesto de un shock acotado y transitorio, lo que refuerza la lectura de impacto global limitado y no disruptivo.
  • Con todo, es importante notar que parte del shock energético ya se ha transmitido a precios, por lo que la normalización inflacionaria podría ser más gradual de lo que sugiere la reciente caída en el petróleo.

ESTADOS UNIDOS

  • Las cifras de inflación del índice de precios a nivel productor sorprendieron favorablemente, con presiones acotadas en el componente subyacente, lo que refuerza la visión de un shock transitorio y abre espacio para recortes de tasas.
  • En actividad, se observan señales mixtas: debilidad en industria e inmobiliario, pero un mercado laboral resiliente, consistente con una desaceleración acotada más que un deterioro cíclico profundo.

ZONA EURO

  • La inflación mostró un leve aumento, pero permanece contenida, mientras que la caída reciente en energía reduce riesgos inflacionarios hacia adelante. En este contexto, el BCE tendría menor urgencia de ajuste, favoreciendo una postura de pausa y dependiente de datos, coherente con un escenario de shock transitorio.

CHINA

  • China sorprendió con un sólido crecimiento en el primer trimestre (5,0%), pero las cifras más recientes muestran una pérdida de dinamismo en el margen, con debilidad en consumo, inversión e industria. Hacia adelante, persisten desafíos estructurales —especialmente en demanda interna e inmobiliario— que apuntan a una desaceleración gradual.

CHILE

  • El desescalamiento externo refuerza un escenario de impacto acotado y transitorio, con efectos favorables en tipo de cambio, tasas y condiciones financieras. En actividad, los eventos recientes contribuirán a corregir el sesgo del mercado, que ha tendido a sobredimensionar el impacto negativo del conflicto sobre la economía local y, al mismo tiempo, a subestimar el impulso proveniente de un elevado precio del cobre, mejorando las perspectivas de crecimiento. Esto se complementa con una visión positiva para el IPSA.
  • El Plan de Reconstrucción Nacional apunta a una reactivación liderada por la inversión privada, mediante incentivos tributarios, mayor certeza regulatoria y agilización de permisos. Mientras el impulso de corto plazo proviene de reconstrucción y vivienda, el principal efecto es de mediano plazo vía mayor crecimiento potencial. Su impacto dependerá críticamente de la implementación, con riesgos concentrados en el frente fiscal y político, especialmente por la rebaja del impuesto corporativo.

Proyecciones de Corto y Mediano Plazo

TEMA DE LA SEMANA

Desescalamiento en Medio Oriente y rotación hacia fundamentales impulsan a los mercados.

Señales crecientes de moderación geopolítica

Los desarrollos recientes en Medio Oriente continúan alineándose con un escenario de moderación gradual de las tensiones geopolíticas. En los últimos días han surgido señales adicionales que refuerzan esta narrativa. Destaca la posibilidad de extender el alto al fuego entre EE.UU. e Irán por dos semanas, lo que reduciría el riesgo de una reanudación inmediata de las hostilidades y abriría espacio para avanzar en negociaciones más técnicas en torno a temas clave, como el programa nuclear iraní y la reapertura del Estrecho de Ormuz. A esto se suma la continuidad de esfuerzos de mediación internacional y la implementación de un alto al fuego temporal entre Israel y Líbano, lo que contribuye a acotar el riesgo de una escalada regional más amplia.

En esta línea, un desarrollo particularmente relevante ha sido el anuncio por parte de Irán de que el Estrecho de Ormuz se encuentra “completamente abierto” al tránsito comercial durante el período de alto al fuego, en coordinación con rutas previamente establecidas por sus autoridades. Esta señal, junto con el acuerdo de cese al fuego entre Israel y Líbano, refuerza la percepción de una descompresión efectiva del riesgo geopolítico en uno de los principales cuellos de botella energéticos a nivel global. La reapertura del estrecho reduce de forma significativa el riesgo de disrupciones en la oferta de petróleo, lo que se ha traducido en una caída relevante de su precio y en una compresión de la prima por riesgo energético.

Este ajuste no solo tiene implicancias directas sobre los mercados de commodities, sino que también abre un canal macro relevante: menores precios del petróleo alivian las presiones inflacionarias de corto plazo —particularmente en energía y transporte—, reducen el riesgo de efectos de segunda vuelta y contribuyen a anclar las expectativas de inflación. A nivel global, este entorno más benigno refuerza la expectativa de una trayectoria de política monetaria menos restrictiva, en la medida en que reduce uno de los principales riesgos alcistas para la inflación.

De la escalada al “conflicto contenido”

Si bien las señales recientes apuntan a una descompresión del riesgo, persisten focos de tensión relevantes, especialmente en torno al Estrecho de Ormuz. Aunque actualmente se mantiene abierto al tránsito comercial en el marco del alto al fuego, la situación sigue siendo frágil y sujeta a reversión, dado que no existe aún claridad respecto al alcance ni la sostenibilidad de un acuerdo más permanente en el corto plazo. A ello se suma la persistencia de presencia militar en la zona y episodios de tensión en el sur del Líbano. En este contexto, el escenario base se desplaza desde uno de escalada hacia uno de conflicto contenido, aunque con una prima de riesgo que difícilmente desaparecerá por completo en el corto plazo.

Mercados internalizan el desescalamiento

Los mercados financieros han reaccionado de forma consistente con esta evolución. A medida que se ha internalizado una mayor probabilidad de desescalamiento gradual, se ha observado una recuperación en la demanda por activos de riesgo, reflejado en el sólido desempeño de las bolsas globales, caídas en las tasas de interés, debilitamiento del dólar y una compresión generalizada de los indicadores de riesgo, incluyendo spreads de crédito y medidas de volatilidad. En paralelo, la caída del precio del petróleo refuerza la señal de una menor prima por riesgo geopolítico.

Gráfico N° 1: Precio del Petróleo

(US$/barril)

Rotación del mercado: desde geopolítica hacia fundamentales

Hacia adelante, en la medida en que el riesgo geopolítico continúe moderándose —aunque con episodios de volatilidad dada la fragilidad del equilibrio actual—, es esperable que el foco del mercado se desplace progresivamente hacia los fundamentales macro y corporativos, los que se mantienen favorables. En particular, el crecimiento económico global ha mostrado resiliencia, las condiciones financieras tenderían a relajarse y las utilidades corporativas continúan exhibiendo una dinámica positiva.

Espacio adicional para el rally

En este contexto, estimamos que la combinación de menor incertidumbre geopolítica y solidez de fundamentales seguirá apoyando el desempeño de los activos de riesgo. En particular, proyectamos que el S&P 500 podría superar los 7.600 puntos hacia fines de año, a medida que el mercado consolide este cambio de régimen desde riesgo geopolítico hacia fundamentos.

Implicancias para Chile: tipo de cambio, inflación, tasas e IPSA

A nivel local, los desarrollos recientes refuerzan de manera significativa el escenario que hemos planteado desde el inicio del conflicto —un shock intenso pero transitorio, con efectos acotados sobre las variables macrofinancieras—. En particular, el desescalamiento geopolítico debiera seguir presionando a la baja el tipo de cambio, llevándolo probablemente hacia niveles previos al inicio de las tensiones, en un contexto de menor demanda por cobertura, un precio del cobre elevado, el debilitamiento global del dólar y la recuperación de la demanda por riesgo. Además, este entorno externo más benigno refuerza nuestra visión de que se reactivaría la probabilidad de recortes de tasas —con una baja esperada durante la segunda mitad del año—. Este escenario se vería respaldado tanto por la caída de las tasas internacionales como por un ajuste a la baja en las expectativas de inflación de corto plazo y un riesgo más acotado de desenclaje de expectativas de inflación, lo que en conjunto debiera acentuar la presión bajista sobre las tasas nominales, particularmente en la parte corta de la curva. En materia de actividad, estimamos que los eventos recientes contribuirán a corregir el sesgo del mercado, que ha tendido a sobredimensionar el impacto negativo del conflicto sobre la economía local y, al mismo tiempo, a subestimar el impulso proveniente de un elevado precio del cobre. Una lectura más equilibrada de estos factores debiera reflejarse en mejores perspectivas de crecimiento hacia adelante. En este contexto, y en línea con una mejora en las condiciones financieras, estimamos que el mercado accionario local debiera continuar su proceso de recuperación, con el IPSA proyectado a superar los 12.600 puntos hacia fines de 2026.

Gráfico N° 2: Mercado Accionario Local

GLOBAL

El FMI reconoce un impacto acotado del conflicto en Medio Oriente sobre el crecimiento global.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) recortó sus proyecciones de crecimiento global para 2026, reflejando el impacto del conflicto en Medio Oriente y el shock energético asociado. El crecimiento mundial se estima ahora en 3,1%, dos décimas menos que su proyección anterior, bajo el supuesto de un conflicto relativamente acotado y un aumento moderado y transitorio en los precios de la energía. Sin perjuicio de ello, el organismo advirtió que la incertidumbre es elevada y plantea escenarios alternativos. En un escenario adverso, el crecimiento global caería a 2,5% con una inflación de 5,4%, mientras que en un escenario severo —con precios del petróleo en torno a US$100— la economía mundial podría crecer por debajo de 2,0%, bordeando una recesión global, junto con una inflación cercana al 6%.

Gráfico N° 3: Crecimiento Mundial - FMI

El shock se transmite principalmente a través del cierre parcial del Estrecho de Ormuz y el alza en los precios de energía y alimentos, lo que además interrumpe el proceso de desinflación global. En el escenario base, la inflación subiría a 4,4% en 2026, antes de retomar una trayectoria descendente. A nivel regional, el impacto sería más significativo en economías emergentes (crecimiento recortado a 3,9%) y en Europa, mientras que EE.UU. se vería relativamente menos afectado gracias a su condición de exportador neto de energía. China también mostraría resiliencia apoyada por estímulos. En contraste, Medio Oriente sería la región más golpeada, con una fuerte desaceleración e incluso contracciones en varios países. En síntesis, el FMI destacó que el conflicto ha deteriorado el panorama global, y que la magnitud del impacto dependerá críticamente de su duración, la evolución del mercado energético y la normalización de los flujos comerciales.

PRINCIPALES ECONOMÍAS

ESTADOS UNIDOS

Sorpresa inflacionaria contenida y menor riesgo geopolítico apoyan giro monetario.

Los precios mayoristas (PPI) mostraron una sorpresa inflacionaria acotada en marzo, reforzando una lectura más favorable en el margen. Si bien el PPI aumentó 0,5% mensual, el componente subyacente avanzó solo un 0,1%, evidenciando que las presiones inflacionarias más persistentes se mantienen contenidas. El alza estuvo explicada principalmente por energía —en particular combustibles—, mientras que servicios y otros componentes clave mostraron una dinámica más moderada.

Gráfico N° 4: Precios a Nivel Productor

(Variación mensual)

En este contexto, el dato sugiere que el repunte inflacionario reciente responde en mayor medida a un shock transitorio de costos, más que a una presión generalizada. En conjunto, el balance de las cifras de inflación de marzo —considerando tanto un IPC subyacente contenido como un PPI acotado—, junto con la moderación de las tensiones en Medio Oriente y la consecuente corrección en los precios del petróleo, refuerza un escenario en que las presiones inflacionarias podrían ser menos persistentes de lo anticipado. Esto, a su vez, reactiva las expectativas de recortes de tasas en la segunda mitad del año, en línea con lo que hemos venido planteando en las últimas semanas.

Actividad muestra señales de moderación, pero empleo se mantiene resiliente.

La producción industrial en EE.UU. cayó 0,5% en marzo, sorprendiendo negativamente y reflejando un impacto inicial del shock energético sobre la actividad, con debilidad en manufactura y una contracción más marcada en utilities. A ello se sumó un deterioro en el sector inmobiliario, donde la confianza de los constructores cayó a un mínimo de siete meses, afectada por mayores costos de materiales, alzas en tasas hipotecarias y un entorno de mayor incertidumbre. En conjunto, las cifras conocidas durante la semana configuran un balance más débil en el margen para la actividad, evidenciando que el alza en costos —particularmente energía— comienza a transmitirse a distintos sectores.

Gráfico N° 5: Confianza Constructores de Viviendas - NAHB

No obstante, este deterioro sigue siendo acotado y contrasta con señales más favorables que provienen del mercado laboral. De esta forma, las solicitudes iniciales de desempleo cayeron a 207 mil, mostrando que los despidos se mantienen contenidos, en línea con otros indicadores que apuntan a un mercado laboral aún resiliente. Así, el escenario sigue siendo consistente con un impacto transitorio más que con un deterioro abrupto de la actividad.

MERCADOS FINANCIEROS DE EE.UU.

Se modera el shock y resurgen los fundamentales

La semana estuvo dominada por un cambio progresivo —y finalmente abrupto— en el balance de riesgos, gatillado por señales de desescalamiento en Medio Oriente y, especialmente, por la reapertura del Estrecho de Ormuz hacia el cierre de la semana. Ello tuvo impactos en los precios de los principales activos.

Mercado accionario: repunte por caída en las primas de riesgo y fundamentos resilientes

El S&P 500 no solo revirtió completamente las pérdidas asociadas al conflicto, sino que cerró la semana en máximos históricos. Ello fue consecuencia de:
  • Caída de riesgo geopolítico: La secuencia fue clara: expectativas de negociación → alto al fuego → reapertura de Ormuz. Esto redujo el riesgo de disrupción energética global.
  • Reducción del petróleo → alivio inflacionario
  • Utilidades resilientes: inicio de temporada con resultados mixtos pero, en agregado, sin deterioro relevante. Flujos siguen respaldando la narrativa de crecimiento de utilidades.
  • IA como soporte estructural: fuerte repunte en semiconductores y tech, con expectativas de ingresos robustas.

Gráfico N° 6: S&P 500

Tasas de interés: caída en la semana.

Las tasas de los bonos del Tesoro mostraron una tendencia bajista, especialmente hacia el cierre. La tasa del TB10 cayó 9 pb en el período hasta un 4,23%. Ello, fue el reflejo de un menor riesgo inflacionario (caída del petróleo y datos de inflación subyacente contenidos – PPI subyacente) y la reevaluación del escenario de política monetaria (el mercado volvió a incorporar probabilidad de recortes de la FED durante 2026).

Dólar: debilitamiento generalizado

El dólar registró una depreciación sostenida durante la semana, con una caída frente a prácticamente todas las monedas relevantes. Ello fue el reflejo de la caída de tasas en EE.UU., la reversión del flight-to-quality (al disiparse el riesgo extremo, se desarman posiciones defensivas) y la recuperación de la demanda por riesgo global, favoreciendo a las moneas cíclicas.

¿Qué esperamos hacia delante?

En las últimas semanas, los mercados pasaron desde un escenario de shock energético persistente a internalizar un shock transitorio en proceso de moderación. Este cambio, a nuestro juicio es clave, por cuanto el riesgo de estanflación (que dominó semanas previas) pierde fuerza y se reinstala el régimen de crecimiento resiliente e inflación moderándose.
  • Implicancias para nuestro escenario base

Los eventos recientes incrementan significativamente la probabilidad de ocurrencia de nuestro escenario base: Shock energético transitorio que se disipa gradualmente. De hecho, la reapertura de Ormuz elimina el principal riesgo de un evento extremo. Con el riesgo geopolítico en retirada, aunque probablemente con varios episodios de volatilidad, el mercado volverá a fundamentales:

    • Crecimiento: resiliente (datos laborales sólidos, utilidades firmes).
    • Condiciones financieras: aún restrictivas, pero en proceso de relajación.
    • Utilidades corporativas: revisiones estables/positivas.

El entorno descrito refuerza nuestra proyección de un S&P 500 superando los 7.600 puntos a fines de 2026.

En relación con el mercado de renta fija, los eventos recientes han reactivado la probabilidad de recortes por parte de la FED. Dado ello, pese a la caída reciente, vemos espacio adicional de compresión en las tasas, especialmente en el tramo corto de la curva. Finalmente, en materia cambiaria, identificamos un sesgo hacia el debilitamiento adicional del dólar consistente con menores tasas de interés y mayor apetito por riesgo global.

Gráfico N° 7: Curva de Retorno de Equilibrio - EEUU

ZONA EURO

Menor urgencia de alzas en medio de moderación energética.

La inflación regional fue revisada levemente al alza en marzo, alcanzando 2,6% anual (vs. 2,5% preliminar), en un contexto de mayores costos energéticos asociados al conflicto en Medio Oriente. La inflación subyacente se ubicó en 2,3% y los servicios en 3,2%, confirmando presiones aún presentes en componentes más persistentes. Si bien el dato marca el primer registro del año por sobre la meta del BCE, el aumento es acotado y no cambiaría la postura del organismo en el corto plazo. Aun así, el mercado continúa anticipando alzas de tasas más adelante en 2026.

Gráfico N° 8: Inflación Anual

En esta línea, autoridades del Banco Central Europeo (BCE) se inclinan por mantener las tasas sin cambios en la reunión de abril, postergando definiciones hasta contar con mayor claridad sobre el impacto del conflicto en crecimiento, inflación y cadenas de suministro, lo cual nos parece razonable. Además, considerando que las condiciones financieras más restrictivas estarían ayudando a anclar expectativas inflacionarias, mientras que la reciente moderación en los precios de la energía —tras señales de desescalamiento— también reduce la urgencia de un ajuste inmediato. En este contexto, pensamos que el BCE debería privilegiar una postura más cauta y dependiente de datos. A nuestro juicio, el escenario más probable sigue siendo uno de mantención de la tasa, bajo la premisa de una moderación gradual de las tensiones globales y señales recientes de debilitamiento de la actividad económica.

Caída del gas y el petróleo reduce necesidad de alzas.

La caída reciente en los precios de la energía, tras la tregua en Medio Oriente, ha acercado el escenario regional al planteado en el caso base del Banco Central Europeo. En este contexto, el shock sería transitorio y no generaría presiones inflacionarias persistentes, reduciendo la necesidad de nuevas alzas de tasas y favoreciendo una postura más neutral.

Gráfico N° 9: Precio del Gas

(€/MWh)

Si bien persiste incertidumbre, el punto de partida —con menor inflación y una política monetaria menos expansiva que en 2022— otorga mayor flexibilidad al BCE. Por ahora, nuestro escenario base sigue siendo uno de pausa, aunque el sesgo es contingente ante un eventual deterioro del escenario energético.

CHINA

La economía sorprende al alza en el primer trimestre, pero pierde tracción hacia el margen.

El crecimiento de la economía sorprendió positivamente en el primer trimestre, con una expansión anual de 5,0%, la más alta en tres trimestres, impulsada principalmente por la fortaleza de la producción manufacturera al inicio de año, las exportaciones y el dinamismo del sector tecnológico. Este desempeño sugiere una resiliencia mayor a la esperada frente al shock externo, apoyada por avances en seguridad energética y el impulso de sectores industriales estratégicos.

Gráfico N° 10: Actividad Económica – PIB

(Variación anual)

Sin embargo, las cifras de marzo mostraron una pérdida de tracción en el margen, destacando la desaceleración en el comercio minorista, una moderación en la producción industrial y el debilitamiento de la inversión —especialmente en el sector inmobiliario—, reflejando una persistente divergencia entre una oferta más sólida y una demanda interna débil.

Gráfico N° 11: Comercio Minorista

(Variación anual)

Hacia adelante, mantenemos una visión más cauta, proyectando un menor crecimiento en los próximos trimestres, en un contexto marcado por fragilidades estructurales, destacando el bajo dinamismo del consumo, el exceso de capacidad instalada en múltiples sectores y una prolongada crisis inmobiliaria, factores que seguirán limitando la sostenibilidad de la expansión.

ECONOMÍA CHILENA

Plan de Reconstrucción Nacional: Señales pro inversión como motor de reactivación.

El Plan de Reconstrucción Nacional combina un conjunto de medidas de corto y mediano plazo orientadas a reactivar la economía, con un énfasis claro en la inversión privada, la formalización del empleo y la simplificación y agilización regulatoria. La lógica no apunta a un impulso fiscal expansivo tradicional, sino a mejorar los incentivos económicos —vía menores cargas tributarias, mayor certeza regulatoria y reducción de fricciones— junto con apoyos focalizados en reconstrucción y vivienda. Este enfoque tendrá efectos positivos tanto en crecimiento como en empleo. Por una parte, la reducción de impuestos y la agilización de permisos favorecerían la inversión y el crecimiento potencial; por otra, los incentivos a la contratación formal contribuirían a dinamizar el mercado laboral y reducir la informalidad. No obstante, la magnitud y velocidad de estos efectos dependerán críticamente de la implementación de las medidas.

Medidas de estímulo económico – Corto Plazo

  • Ampliación del Fondo de Emergencia para reconstrucción de zonas afectadas por incendios, con una inyección adicional de $400.000 millones. Implicancia: ◦ Actividad: impulso de corto plazo vía construcción. ◦ Fiscal: acotado y transitorio. ◦ Política: alto consenso, ancla la viabilidad del plan.
  • Eliminación transitoria del IVA a la venta de viviendas nuevas por 12 meses, orientada a acelerar la colocación de un stock cercano a 100 mil unidades. Implicancia: • Actividad: impulso directo a construcción e inversión. ◦ Precios: potencial efecto bajista acotado en precios de vivienda. ◦ Mercado: mejora liquidez de inmobiliarias. ◦ Riesgo: efecto transitorio + adelantamiento de demanda.
  • Medidas transitorias para movilizar recursos: reducción temporal del impuesto a las donaciones e incentivos al retorno de capitales. Implicancia: ◦ Inversión: señal pro mercado y pro liquidez. ◦ Fiscal: bajo costo inmediato, pero incierto en recaudación futura. ◦ Credibilidad: depende de magnitud efectiva de flujos

Mediano y largo plazo

  • Rebaja gradual del impuesto corporativo de 27% a 23% como eje central de competitividad e inversión. Implicancia: ◦ Inversión: positivo en el margen (especialmente proyectos intensivos en capital). ◦ Crecimiento: efecto de mediano plazo, con impacto de corto plazo principalmente vía expectativas. ◦ Fiscal: principal foco de riesgo (menor recaudación). ◦ Política: mayor resistencia, eje del debate.
  • Agilización de permisos ambientales y sectoriales para proyectos de inversión, con foco en destrabar construcción, energía, minería e infraestructura. Implicancia: ◦ Inversión: probablemente el mayor impacto estructural del plan. ◦ Crecimiento potencial: mejora relevante si se implementa efectivamente. ◦ Riesgo: ejecución e implementación.
  • Mayor certeza tributaria y regulatoria, incluyendo mecanismos de invariabilidad para inversiones de largo plazo y una narrativa explícita de desburocratización. Implicancia ◦ Inversión extranjera: positiva (reduce prima por riesgo país). ◦ Horizonte largo: clave para proyectos de gran escala.

Medidas de estímulo a la creación de empleo

  • Creación de un crédito tributario por pago de remuneraciones para incentivar contratación formal y reducir el costo de la formalización. Según el diseño difundido, el crédito llega a 15% para remuneraciones alrededor de 7,8 UTM y se extingue sobre 12 UTM. El Gobierno sostiene que el instrumento inyectaría US$1.400 millones anuales, beneficiaría a 235 mil pymes y alcanzaría a más de 4 millones de trabajadores. Implicancia ◦ El enfoque general no es empleo público de emergencia, sino abaratar el empleo privado formal y reducir incentivos a la informalidad. ◦ Actividad: mejora acotada vía ingreso disponible. ◦ Política: alto apoyo ciudadano.

Medidas sociales

  • Exención de contribuciones para la primera vivienda de propietarios mayores de 65 años, siempre que corresponda a su residencia habitual.
  • Reconstrucción habitacional y aceleración de reposición en zonas siniestradas.
  • Beneficios directos a trabajadores y adultos mayores presentados como parte del componente social del plan, aunque con menor densidad que el componente tributario-económico.

Otras categorías

  • Orden fiscal: el plan se inserta en una estrategia de contención del gasto y disciplina presupuestaria.
  • Institucionalidad pro inversión: menor burocracia, más certeza regulatoria y señales pro mercado para recuperar crecimiento potencial.

Canales macro dominantes

  • Corto plazo: reconstrucción, vivienda y canal de confianza
  • Mediano plazo: inversión (tributos y permisos)
  • Mercados: reducción de prima por riesgo regulatorio

Principales tensiones

  • Trade-off crecimiento vs sostenibilidad fiscal (impuesto corporativo)
  • Alta dependencia de ejecución (permisos)
  • Desalineación con opinión pública en materia tributaria (especialmente impuesto corporativo)

Evaluación económica

  • El plan no es solo reconstrucción física, sino también reconstrucción económica, fiscal e institucional, coherente con una estrategia pro crecimiento basada en inversión privada. Pese a ello, cabe notar:
  • El impacto sobre la inversión en el corto plazo sería acotado, concentrándose principalmente en expectativas.
  • El principal aporte del plan radica en una mejora del crecimiento potencial. No obstante, el impacto estructural depende críticamente de implementación
  • El componente tributario constituye el principal foco de riesgo político y fiscal del plan.
En el margen, el mercado aún no internaliza plenamente los efectos de la propuesta, particularmente en lo relativo al impacto de mediano plazo sobre la inversión y el crecimiento potencial.

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