El repentino ataque de Hamás a Israel acentuó la incertidumbre. 

Una serie de grupos de combatientes de Hamás, organización calificada como terrorista por varios países, ingresó a Israel a través de diversos puntos de la frontera que se creían resguardados. El ataque provocó la muerte de centenares de personas, mientras Israel respondió con un masivo bombardeo contra Gaza, ordenando, además, el asedio completo de la zona. A menos de una semana del conflicto, la cifra de fallecidos en Gaza e Israel se estima bordea los 3.000.

La crisis mantiene a los inversionistas con una alta dosis de incertidumbre respecto a su impacto sobre la economía mundial y los mercados financieros globales. La disputa provocó un aumento inmediato en el precio del petróleo debido a preocupaciones sobre el suministro, mientras se apreciaron desplomes en los mercados de Medio Oriente. En todo caso, si bien por ahora el impacto directo sobre los principales mercados desarrollados está siendo limitado, existe el riesgo de que una mayor escalada pueda desencadenar en una turbulencia más intensa. De hecho, el riesgo es real y la probabilidad de su materialización creciente. Existe la preocupación de que las milicias en el Líbano y Siria que apoyan a Hamás se unan a los combates. Además, la crisis podría llevar a Israel a un conflicto directo con Irán, lo cual podría endurecer las sanciones de EE.UU. en contra de Teherán, acentuando la incertidumbre y gatillando una violenta escalada en el precio del petróleo. En este escenario, la economía mundial incluso podría entrar a un nuevo ciclo recesivo.