La inflación de marzo fue algo menor a lo esperado. Sin embargo, los riesgos persisten.

En marzo, la variación mensual del IPC llegó a un 0,37%, ligeramente por debajo de nuestra estimación y muy inferior al registro de los dos meses previos. El reporte reveló que 9 de las 13 divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas, destacando Educación (5,4%) y Vivienda y servicios básicos (0,8%), con una incidencia conjunta de 0,364pp sobre la inflación mensual. Sin embargo, las cifras muestran que la moderación de la inflación vino de la mano de una fuerte desaceleración en los precios de los componentes más volátiles, especialmente alimentos. En contraste, el IPC sin volátiles, medida que monitorea el BC para la toma de decisión de su política monetaria, registró un alza de 0,6%, similar a la registrada el mes previo. Además, el componente de bienes de dicha medida volvió a moderarse, mientras que el relacionado con servicios se aceleró. Esto es particularmente preocupante por cuanto la reciente escalada del tipo de cambio tiene el potencial de presionar al alza el componente de bienes, el cual tiene en la canasta 2023 una ponderación mayor.

Gráfico N° 9: Inflación Anual

A partir de la información de marzo, hemos revidado levemente a la baja nuestra proyección de inflación para fines de 2024, desde un 4,7% a un 4,4%. Además, cabe destacar que las altas cifras del primer bimestre confirman la visión más negativa en materia inflacionaria que hemos estado manifestando desde hace bastante tiempo. Consistente con ello, seguimos esperando que en la próxima reunión de política monetaria el BC revise la magnitud de baja de la TPM, proyectando un recorte de 50pb, para posteriormente implementar bajas de 25pb por reunión hasta llevar a la TPM a su nivel neutral de 4,0%.

Los estándares crediticios siguen restrictivos, mientras la demanda por crédito continuó debilitándose.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Sobre Condiciones Crediticias elaborada por el Banco Central, los estándares crediticios para el segmento de consumo y viviendas no muestra cambios importantes respecto al trimestre anterior, mientras que a nivel corporativo se redujo el porcentaje de bancos que reportó condiciones más restrictivas. Sin perjuicio de ello, se aprecia una mayor restricción para los segmentos construcción e inmobiliario. Por su parte, el informe mostró que la demanda por créditos de los hogares se percibe más débil que el trimestre anterior, fenómeno similar al registrado por parte de grandes empresas.