A nuestro juicio, no implica un giro restrictivo de la política monetaria.
El presidente Trump nominó oficialmente a Kevin Warsh como próximo presidente de la FED, decisión que generó reacciones mixtas en los activos financieros y entre analistas. Los mercados interpretaron la noticia como un sesgo relativamente “hawkish”: el dólar se fortaleció, las tasas de los bonos del Tesoro aumentaron y los activos sensibles a tasas, como oro y plata, cayeron con fuerza tras el anuncio, mientras que los índices bursátiles mostraron retrocesos moderados al reevaluar expectativas de política monetaria más restrictiva tras su llegada.
Algunos analistas notaron que esta reacción refleja la percepción de que Warsh históricamente ha favorecido disciplina monetaria y el control de la inflación más que estímulos amplios.
Sin embargo, aunque la reacción inicial del mercado interpretó el nombramiento como un sesgo relativamente hawkish, estimamos que su conducción será más pragmática y, en la práctica, dovish en función del ciclo macro:
- La política monetaria seguirá estando altamente condicionada por los datos de inflación, actividad y mercado laboral, limitando la capacidad de un giro restrictivo discrecional.
- Warsh buscará preservar la credibilidad institucional de la FED, pero evitando conflictos abiertos con la Casa Blanca, lo que sugiere una mayor aversión a tensiones públicas con Trump.
- En un escenario de desaceleración del empleo y moderación de presiones salariales, el equilibrio entre credibilidad y presión política favorece recortes graduales de tasas, más que una postura restrictiva