China y la tecnología verde: liderazgo fuerte, pero con puntos débiles

  • China es líder mundial en muchas tecnologías verdes, pero aún depende de importaciones en componentes tecnológicos y materiales clave.
  • Las tensiones comerciales y las restricciones a compras de empresas/tecnología en el exterior hacen más difícil cerrar esas brechas rápido.
  • Hay dependencias claras en subsectores críticos: lámina de cobre (baterías/solar/electrónica), componentes para turbinas eólicas y membranas para electrolizadores de hidrógeno.
  • En minerales, China domina más el refinado que la minería; si el comercio se fragmenta, el riesgo es encarecer y ralentizar la transición energética global.

1) Por qué China empujó la energía limpia: seguridad energética

Una motivación central fue reducir la dependencia del petróleo importado. Hu Jintao habló en 2003 de la “Malacca Dilemma”: si se bloquea el Estrecho de Malaca, China podría sufrir una crisis energética.

Evidencia: Financial Times (FT) cita una advertencia de Copernicus: el calentamiento global podría superar 1,5 °C hacia 2030, en un contexto de más tensiones geopolíticas.

Implicancias: La política industrial verde también es una política de seguridad: diversificar energía reduce riesgos externos.

Riesgos: Si suben los conflictos comerciales, la cooperación y el comercio necesarios para acelerar la transición pueden debilitarse.

2) Dónde están las brechas: componentes avanzados y know-how

Aunque China produce masivamente tecnologías limpias, todavía no es autosuficiente en algunos insumos avanzados.

Evidencia: Lámina de cobre: China importó US$1.300 millones en los primeros 11 meses del año anterior (+8,6% interanual), muy por encima de sus exportaciones. Defu Technology cayó 14% cuando se cayó la compra de Circuit Foil (Luxemburgo) por US$204 millones, tras límites del gobierno local.

Implicancias: Las brechas están en la “última milla” tecnológica (calidad/precisión). Sin acceso a IP extranjera, el camino es desarrollar internamente, con más tiempo y costo.

Riesgos: Más controles a inversiones y a transferencia tecnológica pueden dejar a China (y a sus clientes) expuestos a cuellos de botella.

Ejemplos que cita FT: un reporte de Tsinghua (enero 2024) indica dependencia de importaciones en eólica: 60% de rodamientos del rotor, 70% de módulos de transistores y 100% de módulos lógicos de control en tiempo real. En hidrógeno verde, persiste dependencia de membranas de intercambio de protones importadas para electrolizadores.

3) Minerales: mucha capacidad de refinado, menos control de la minería

FT plantea un límite estructural: la geología. China puede mejorar tecnología, pero no puede “crear” recursos. Con excepciones (ej., grafito y tierras raras), debe importar gran parte del mineral extraído.
Evidencia: El artículo menciona que Chile, Indonesia y la RDC (proveedores clave de litio, níquel y cobalto) han endurecido reglas de acceso extranjero. También señala reportes de que China aumentó reservas en su stock estratégico de minerales para energía limpia.

En litio, cobalto y manganeso, la participación de China en refinado es muy superior a su participación en minería. Esto reduce el riesgo en etapas industriales, pero mantiene exposición a países mineros para el suministro de materia prima.

Implicancias: La cadena puede fallar por el suministro de minerales, aunque el refinado esté dominado. Eso vuelve estratégica la relación con países productores.

Riesgos: Cambios regulatorios o tensiones diplomáticas pueden afectar disponibilidad y precio de minerales, con impacto en baterías, eólica, solar e hidrógeno.

Conclusiones

  • China lidera en manufactura de cleantech, pero aún depende de importaciones en componentes avanzados y algunos materiales.
  • Las restricciones a compras/inversiones tecnológicas en el exterior hacen más lento el cierre de brechas.
  • En minerales, la vulnerabilidad principal es la minería: hay dependencia de proveedores externos, aunque el refinado sea fuerte.
  • Riesgo global: más fricción comercial puede encarecer y retrasar la transición hacia una economía de bajas emisiones.