ECONOMÍA CHILENA

El desempeño de la economía al inicio del segundo trimestre fue mejor al esperado.

En abril, el IMACEC registró un crecimiento anual de 14,1%, superior a nuestra estimación y la del mercado. A nivel de sus componentes, a excepción de Resto de Bienes, todos se expandieron en relación con el mismo periodo del año anterior, destacando los elevados avances de Comercio, Servicios e Industria.

Sin embargo, cabe notar que las altas cifras responden en buena medida a una base de comparación extremadamente baja, dados los deprimidos niveles de actividad del año pasado como consecuencia de los impactos de la crisis sanitaria y las restricciones implementadas. De hecho, en términos secuenciales, el IMACEC corregido por factores estacionales se contrajo un 1,4% en abril en relación con el mes de marzo, caída explicada por contracciones en la Industria, Resto de Bienes, Comercio y Servicios, y compensada sólo parcialmente por un inesperado avance de Minería. El desempeño mensual descrito responde, a nuestro juicio, a las mayores restricciones a la movilidad implementadas en el período. De hecho, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, en promedio, el porcentaje de la población que se encontraba en cuarentena durante abril bordeó el 86%. Dicho porcentaje llegó en la primera semana de junio a un 37,5%, con señales de alza para la segunda semana.

Gráfico N° 11: IMACEC

A partir de las cifras publicadas, estimamos un crecimiento de la economía de 7,5% para el 2021, lo que implica un alza sostenida en los niveles del IMACEC corregido por factores estacionales. Ello sería consecuencia de la prolongación de un entorno externo favorable y la implementación de nuevas medidas de apoyo (tercer retiro, IFE extendido, entre otras). Adicionalmente, el exitoso proceso de vacunación nos lleva a pensar que es perfectamente factible una apertura de la economía más acelerada durante la segunda mitad del año. Sin embargo, este escenario benigno no está libre de riesgos. En esta dimensión, uno de los evidentes es el deterioro de la crisis sanitaria, a lo que se suma la alta intensidad de la incertidumbre política, en múltiples dimensiones, especialmente en una serie de proyectos de corte populista, la acentuación de la violencia y el sesgo de la nueva constitución. 

El Banco Central de Chile (BCC) manifiesta un mayor optimismo respecto al desempeño reciente de la economía y de sus perspectivas.

A principios de la semana, el BCC publicó la minuta correspondiente a la última reunión de política monetaria, en la cual dejó inalterada su tasa de política monetaria. De dicho documento destacamos que el BCC manifiesta una visión más optimista respecto al desempeño reciente de la economía, notando la mayor adaptabilidad, el favorable proceso de vacunación, un entorno externo favorable y el conjunto de medidas de apoyo. Ello, acercaría a la economía al escenario alcista considerado en el último IPoM. En tanto, en materia de precios, el BCC advierte de las mayores presiones inflacionarias, en un contexto en que la demanda se mantiene elevada y se aprecian disrupciones en la producción y problemas de oferta en varios bienes que enfrentan una alta demanda.  Si bien lo anterior sugiere un tono más agresivo, el Consejo del BCC señaló que existe una alta incertidumbre respecto al momento del proceso de normalización, reservándose una definición para el IPoM de junio. 

Se anuncian nuevas medidas de apoyo.

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley para otorgar un Ingreso Familiar de Emergencia ampliado para familias de 3 y 4 integrantes y con duración de al menos 3 meses y medio. Además, la medida se amplía a todo el Registro Social de Hogares (RSH), de manera tal que sea entregado al 100% de las familias inscritas. Con ello, el costo mensual del beneficio asciende a US$2.955 millones y se estima en US$10.342 millones el total. A dicho monto se incluye la propuesta de apoyo a las Pymes por US$ 2.000 millones.

El sesgo populista de los proyectos pone una gran dosis de duda sobre las perspectivas de mediano y largo plazo de la economía.

La Cámara de Diputados aprobó el proyecto que deja sin efecto la próxima alza que las isapres aplicarían en sus planes de salud a partir de julio por el periodo 2021-2022, y que ya habían comenzado a informar a los afiliados. La decisión implica que los planes de las aseguradoras se mantendrán en la práctica congelados por un periodo de dos años hasta julio de 2022. Dicho proyecto afecta directamente el contrato entre privados y no es muy distinta a una política de control de precios.